{"id":964,"date":"2017-07-26T17:34:01","date_gmt":"2017-07-26T17:34:01","guid":{"rendered":"http:\/\/bantics.xyz\/bgmil\/?p=964"},"modified":"2017-07-26T17:34:01","modified_gmt":"2017-07-26T17:34:01","slug":"bernardo-barrientos-sobre-el-inspector-de-gogol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/bernardo-barrientos-sobre-el-inspector-de-gogol\/","title":{"rendered":"Bernardo Barrientos sobre El inspector de G\u00f3gol"},"content":{"rendered":"<p><strong>La risa es el mejor silencio<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00bfQu\u00e9 yo no es siempre un Yo en expectaci\u00f3n?<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Gadamer<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CUESTIONES DE M\u00c9TODO<\/p>\n<p><em>El yo que devora al yo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puedo conocer algo?<\/p>\n<p>Ser\u00eda f\u00e1cil declarar que G\u00f3gol utiliz\u00f3 un m\u00e9todo de observaci\u00f3n [fantasma] participante y el registro de \u00e9sta en narraciones que evidenciaron el mecanismo interno de la Rusia del siglo XIX. No obstante, habr\u00eda que aclarar que ese simple m\u00e9todo fue un verdadero problema de uni\u00f3n de opuestos: la reflexi\u00f3n impl\u00edcita en la observaci\u00f3n y la irreflexi\u00f3n de la actividad en la participaci\u00f3n. Esta divergencia en el tema cre\u00f3 una serie de dobles a los que G\u00f3gol se apeg\u00f3 desde la escritura, no para resolverlos uno en el otro sino para permitir que su irreductibilidad le permitiera atrapar algo de lo que concibiera como otro y como forma de escape, plan de evasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Como lo har\u00eda m\u00e1s adelante Joseph Conrad o Bronislaw Manilowski, entre muchos m\u00e1s, enfrent\u00e1ndose cara a cara con una realidad inaprensible, entendido esto como la imposibilidad de captar eso que no dejar de moverse, eso que cambia y fluye asiduamente sin descanso donde s\u00f3lo se pod\u00eda resolver en un acto fuera del lenguaje, G\u00f3gol utiliz\u00f3 el lenguaje en su sentido m\u00e1s profundo, que es un asunto ficticio. \u201cPero a nosotros, que no somos ni caballeros de la fe ni superhombres, s\u00f3lo nos resta, hacer trampas con la lengua, hacerle trampas a la lengua. A esta fuller\u00eda saludable, a esta esquiva y magn\u00edfica enga\u00f1ifa que permite escuchar a la lengua fuera del poder, en el esplendor de una revoluci\u00f3n permanentemente del lenguaje, por mi parte yo la llamo: literatura\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Hacer de alg\u00fan modo que el texto viva, darle vida como el Dr. Frankenstein a su bestia, que el lenguaje se ponga de pie, que relate y cuente, y no nuestro ser, tarea que G\u00f3gol sigui\u00f3 como sombra; una sombra que termin\u00f3 devorando la biograf\u00eda del mismo (Qui\u00e9n es Nikolai G\u00f3gol sino un Jlestakov o un Ch\u00edchikov que terminaron perdi\u00e9ndose, alej\u00e1ndose entre la bruma) y s\u00f3lo dej\u00f3 la obra, la mirada y la risa silenciosa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>G\u00f3gol no es un observador ligero, ameno, simplemente divertido o entretenido. Estudia, sufre y examina profundamente la vida, saborea los sinsabores y, de este continuo observar profundo, tiene un gesto de indeleble s\u00e1tira anal\u00edtica. Su obra es una clara denuncia de la superficialidad en la que vive la sociedad de finales del siglo XVIII y principios del XIX, una situaci\u00f3n y \u00e9poca que al parecer no han sufrido cambios.<\/p>\n<p>En <em>El Inspector<\/em>, un poco como en <em>La Vida: instrucciones de uso<\/em> de Georges Perec, G\u00f3gol relata y retrata la vida de los habitantes de una peque\u00f1a aldea en la Rusia del Zar Nicol\u00e1s I, personajes que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de toda esperanza, atrapados en un presente del que no pueden escapar. Una comedia de enredos que evidencia los impulsos del hombre llevados \u00fanicamente por su medro econ\u00f3mico, la postura europea del ruso y los vicios fundamentales del sistema de vida.<\/p>\n<p>Los funcionarios de dicha aldea perdida bajo la sombra de un San Petersburgo, gozan del poder que ostentan y las prebendas que les permiten vivir en la holgura del cohecho. (\u00bfD\u00f3nde?) Inesperadamente, el Alcalde recibe una misiva que anuncia la inminente visita de un inspector de la Administraci\u00f3n General que llegar\u00e1 a analizar la labor de dichos funcionarios. Ante la noticia, los agentes p\u00fablicos deciden manipular la situaci\u00f3n ocultando toda la suciedad (las irregularidades que han estado cometiendo) bajo la alfombra. No obstante, un hombre sin experiencias significativas en su pasado, un misterioso joven narciso que llega a la aldea, suscribe la autoridad del inspector, se aprovecha de la situaci\u00f3n y enga\u00f1a a los habitantes, FIN: Karma se escribe con K, pero significa \u201c\u00d3rale, qu\u00e9 bueno, por andar de culero\u201d.<\/p>\n<p>La realidad y sus actores descritos por \u00e9l ser\u00e1n rid\u00edculos a ratos, por tiempos absurdos, a veces mezquinos, pero finalmente as\u00ed es el hombre y, G\u00f3gol, se dar\u00e1 cuenta m\u00e1s tarde, no cambiar\u00e1 porque \u201cun hombre se forma tras una larga cola. Desesperado, comienza por eliminar al que est\u00e1 antes de \u00e9l \u2015y sigue con todos los de la fila. Hasta que otro hombre se detiene a su espalda\u2026\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. De ah\u00ed que la obra empieza con el ep\u00edlogo \u201cNo culpes al espejo si tu rostro es deforme\u201d, que bien supone que la visi\u00f3n del espejo siempre es una visi\u00f3n alterada, el yo-no-yo en el estadio del espejo o el doble emp\u00edrico entre observador y objeto de conocimiento, etc\u00e9tera. A su vez, r\u00e1pidamente nos transporta al an\u00e1lisis de uno mismo, sujeto a la visi\u00f3n del h\u00e9roe cl\u00e1sico que cuando ya no puede seguir siendo h\u00e9roe, le echa la culpa al destino, maldici\u00f3n que persigui\u00f3 a los fantasmas de G\u00f3gol a lo largo de su corta vida.<\/p>\n<p><em>El Inspector<\/em> o Jlestakov tiene una especie de toxicidad a lo Tartufo, pero tambi\u00e9n es la conciencia fr\u00edvola que anida en los rusos. Esa corriente desatinada que espera el correctivo, el jal\u00f3n de orejas, la llegada del verdadero inspector que es la verdadera conciencia (la del autor) para poner un hasta aqu\u00ed; <em>Alto<\/em> que se pone de relieve en la escena final cuando todos los personajes se quedan quietos, una suerte de inmovilidad cl\u00e1sica de los <em>tableaux vivants<\/em>, que funcionan como una fotograf\u00eda, un recuerdo inamovible, inmutable, insalvable.<\/p>\n<p>Resulta maravilloso que los personajes son tan lejanos que nos parecen retratos vivos, actuales. El Alcalde no es ninguna caricatura o ficha de manual, sino un hombre en demas\u00eda inteligente que sabe sortear las adversidades de la vida, granjearse h\u00e1bilmente el lugar al que pertenece. Sin embargo, el choque c\u00f3mico cae totalmente en que, pese a sus ardides y sabidur\u00eda, no puede darse cuenta del grave error que cometi\u00f3 al confundir a Jlestakov con el inspector.<\/p>\n<p>El jefe de correos es genial, es un ojete y una lavandera que todo el tiempo est\u00e1 invadiendo la privacidad de los otros al tiempo que se burla de los dem\u00e1s. Los Vigilantes fluyen como figuras brutales del r\u00e9gimen policiaco; autoridades lac\u00f3nicas propensas al abuso. La diada de Petr Iv\u00e1novich B\u00f3bchinski y Petr Iv\u00e1novich D\u00f3nbchinski es fant\u00e1stica, como el yin y yang, interdependientes. Parecen gemelos como la noche que se convierte en d\u00eda o el d\u00eda que se convierte en noche. En el ying, hay yang y, por supuesto, en B\u00f3bchinski hay D\u00f3bchinski. A donde quiera que vaya Petr Iv\u00e1novich, siempre hay un poco de Petr Iv\u00e1novich en \u00e9l. Los dos se consumen y generan mutuamente, act\u00faan como una unidad muy bien construida. De ah\u00ed que las escenas corran y funcionen extraordinariamente.<\/p>\n<p>Considero que algunos aspectos de la obra tendr\u00edan que ser reconsiderados a los criterios comunicativos actuales (eliminar o no los arca\u00edsmos del texto del autor cl\u00e1sico, alargar [aguas] o acortar escenas, frenar o acelerar el ritmo, reducir los cinco actos en tres, dos, uno, cambiar los nombres de los personajes, distinguir entre el capricho y lo necesario) y aquello es un verdadero riesgo, pese a la maestr\u00eda, sencillez y \u201ccercan\u00eda\u201d del texto. Por ejemplo, ya desde el principio, G\u00f3gol no eligi\u00f3 los nombres de sus personajes al chilazo, sino buscando una correspondencia exacta con su car\u00e1cter y aspecto. El apellido Jlestakov, por nombrar alguno, tiene varios significados, desde a) mentir, echar la chorcha, la ch\u00e1chara, b) <em>Jlist<\/em> (l\u00e1tigo), fuerte, doloroso, r\u00e1pido, vivo, c) sinverg\u00fcenza, descarado, desvergonzado, d) <em>Jeistan<\/em> (perezozo), que nos muestra a un personaje de car\u00e1cter insolente mentiroso, chorero, hueco, vac\u00edo, para quien la mentira es el colmo de su breve existencia. El alcalde, Aton Ant\u00f3novich Scvoznik (\u201ca trav\u00e9s, mirar de reojo\u201d) Dmujanovskiy (\u201csoberbio\u201d), nos da la idea de un hombre sagaz, p\u00edcaro, no un imb\u00e9cil, pero s\u00ed un experimentado brib\u00f3n y soberbio. Un poco como lo har\u00eda Pinter en <em>El Invernadero<\/em> con Root, Lamb, Lush. El uso del nombre propio como recurso c\u00f3mico en G\u00f3gol es fundamental y, apostar por no traducir aquellos nombres fidedignamente, bien podr\u00eda ser una estrategia pertinente, pero no una salida agradable, ya que la pregunta de c\u00f3mo debe ser representada la comedia tiene, naturalmente, un sinf\u00edn de respuestas dependiendo de las subjetividades que intervengan en el montaje, y cambiarle el nombre a Jlestakov por Pedro, puede ofender a G\u00f3gol.<\/p>\n<p>A riesgo de meterme en camisa de once varas, siento que en los mon\u00f3logos la acci\u00f3n no parece avanzar. Obedecen m\u00e1s a una figura de repetici\u00f3n o como una reiteraci\u00f3n consciente, un recurso que acaso funciona m\u00e1s en la forma que en el fondo. No obstante, tendr\u00eda que dudar, porque aquella herramienta responde a un mecanismo de la \u00e9poca en que fue escrito, tiene un ritmo endemoniado, pero quiz\u00e1s el problema radique en que nos hemos acostumbrado al lenguaje televisivo y cinematogr\u00e1fico. Ya bien lo dijo un maestro de m\u00fasica: \u201cNo es que sea malo, es que ahora nos parece lento\u201d.<\/p>\n<p>Lo cierto es que G\u00f3gol recoge las semillas de Plauto, Arist\u00f3fanes, Shakespeare, Moliere de la comedia de enredo. En <em>El Inspector<\/em>, en ocasiones satiriza m\u00e1s que crear personajes, personajes grotescos, desmesurados, humanos y nos afronta a la ir\u00f3nica comedia que diagraman estos c\u00f3mplices. En ocasiones recae en la comedia de Dancourt, ligera e intermitente que canjea la cr\u00edtica social por una riada de risas, y en otra apela a la risa como el \u00fanico medio para paliar con el insuflo de muerte, porque \u00bfqu\u00e9 queda m\u00e1s que re\u00edr? \u201cHay que re\u00edr (\u2026) la risa, ya lo sabemos, es el primer testimonio de la libertad\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> y G\u00f3gol le dio su papel protag\u00f3nico, as\u00ed como un giro de tuercas a su comedia: Rusia es como la Bella Durmiente, s\u00f3lo que no existe un Pr\u00edncipe que la despierte y, por lo tanto, no hay un <em>y vivieron felices para siempre<\/em>. A contrapelo de lo que apuntar\u00eda Erik Bentley: \u201cLa comedia nos dice que a pesar de las dificultades que hemos visto en escenario, y a pesar de todas las que sabemos pueden venir (y que vendr\u00e1n) despu\u00e9s, la vida merece la pena<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>\u201d. El dram\u00e1tico final del <em>Inspector<\/em> imprime una nueva cara y un nuevo aspecto a la comedia de G\u00f3gol: la tragedia antes de caer el tel\u00f3n sin espacio para un porvenir brillante, aunque siento que tendr\u00eda que detenerme y cuestionarme: \u00bfacaso el final del <em>Inspector<\/em> es una tragedia?<\/p>\n<p>El Zar no se vio a s\u00ed mismo, acaso identific\u00f3 a todo su gabinete, pero jam\u00e1s su mirada se volc\u00f3 hacia adentro; la catarsis no fue con ese otro que vio en el escenario, sino una catarsis social, una comedia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>G\u00f3gol busc\u00f3 porfiadamente a partir de su comedia, rescatar de la nimiedad del vac\u00edo, lo extraordinario, de los pantanos, la flor, que el espectador o lector pudiera llegar a una autocr\u00edtica severa y no s\u00f3lo a meras carcajadas atrapadas en un teatro. Sin embargo, en su b\u00fasqueda interna, s\u00f3lo encontr\u00f3 la vacuidad en medio de un charco empantanado\u2026 Nada es lo que parece ya que G\u00f3gol jam\u00e1s encontr\u00f3 lo que hab\u00eda imaginado.<\/p>\n<p>No hay final feliz.<\/p>\n<p>El fuego es el mejor abrazo del fracaso. Ante un sinf\u00edn de acertijos sin resolverse (\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 con Jlestakov al huir de la aldea o con Ch\u00edchikov al escapar?), ecos sin respuesta; una terrible verdad anquilosada a un tiempo c\u00edclico: la literatura (su literatura) no va a cambiar el rumbo de la historia. G\u00f3gol se evapora y decide quemar en el mismo fuego que Prometeo le rob\u00f3 a los dioses, parte de su gran enso\u00f1aci\u00f3n entrecortada brutalmente por la pesadilla de la mezquindad en el otro porque no hay risa que pueda mantener la comisura de los labios torcida, la boca tiene que cerrarse, ocultar la hilera de dientes, apagarse en medio una sociedad y personajes tan d\u00e9biles y corruptos que la historia es cercana, familiar, no importa que sea en Rusia o en Ucrania; infortunadamente no hay pedazo de tierra o cabeza atribulada que no pueda sentirse identificada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda: <\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>BARTHES, Roland. 2007. <em>El placer del texto y lecci\u00f3n inaugural<\/em>. Madrid: Siglo XXI.<\/li>\n<li>BENTLEY, Erik. 1982. La vida del drama. Barcelona: Ed. Paid\u00f3s.<\/li>\n<li>GADAMER, Hans-Georg. 1999. <em>Poema y di\u00e1logo<\/em>. Trad. de Daniel Najm\u00edas y Juan Navarro. Barcelona: Gedisa.<\/li>\n<li>MEGGED, Nahum. 1984. <em>Rosario castellanos. Un largo camino a la iron\u00eda<\/em>. M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico.<\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Barthes, Roland. <em>El placer del texto y lecci\u00f3n inaugural<\/em>. Siglo XXI. Pp. 121 -122.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Valad\u00e9s, Edmundo. <em>El libro de la imaginaci\u00f3n<\/em>. FCE. p. 101.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Megged, Nahum. <em>Rosario Castellanos. Un largo camino a la iron\u00eda<\/em>. El Colegio de M\u00e9xico. p. 15.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Bentley, Erik. <em>La vida del drama<\/em>. Paid\u00f3s. p. 96.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La risa es el mejor silencio \u00a0 \u00bfQu\u00e9 yo no es siempre un Yo en expectaci\u00f3n? 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