{"id":960,"date":"2017-09-01T18:27:22","date_gmt":"2017-09-01T18:27:22","guid":{"rendered":"http:\/\/bantics.xyz\/bgmil\/?p=960"},"modified":"2017-09-01T18:27:22","modified_gmt":"2017-09-01T18:27:22","slug":"jan-kott-a-proposito-de-gogol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/jan-kott-a-proposito-de-gogol\/","title":{"rendered":"Jan Kott a prop\u00f3sito de G\u00f3gol"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-995 aligncenter\" src=\"https:\/\/bantics.xyz\/bgmil\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/img_7467-1-300x191.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"191\" srcset=\"https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/img_7467-1-300x191.jpg 300w, https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/img_7467-1-768x490.jpg 768w, https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/img_7467-1-1024x653.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El autor de comedias o <\/strong><em><strong>El Inspector General<\/strong><br \/>\n<\/em>Jan Kott<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00bfUsa bigote?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 tipo de bigote?<br \/>\nG\u00f3gol, <em>El inspector general<\/em>.<\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>En ninguna otra gran comedia hay tanta pl\u00e1tica sobre el comer como en <em>El inspector general<\/em> de G\u00f3gol. Es natural, pues todo empieza cerca del puesto donde venden pays calientes. Ah\u00ed es donde Dobchinsky y Bobchinsky corren ansiosos el uno al otro para intercambiar &#8220;las desagradables noticias&#8221; que el Alcalde ha recibido en una carta proveniente de &#8220;una fuente absolutamente confiable&#8221;. Pronto se van a un local cercano para probar de almuerzo un bocado de salm\u00f3n fresco reci\u00e9n entregado. Y est\u00e1n con el salm\u00f3n cuando ellos reconocen por primera vez al inspector general en Khlestakov, un hombre joven y delgado que ha llegado recientemente de Petersburgo. &#8220;Y qu\u00e9 tipo tan observador -se dio cuenta de todo, mi se\u00f1or. Not\u00f3 que Dobchinsky y yo est\u00e1bamos comiendo salm\u00f3n&#8230; Tambi\u00e9n mir\u00f3 directo a nuestros platos. Por eso estaba simplemente tieso de miedo&#8221;.<\/p>\n<p>Khlestakov y su sirviente Osip est\u00e1n muy hambrientos. Osip, estirado sobre la cama de su amo, con las botas altas puestas, en una habitaci\u00f3n de un \u00e1tico de una posada local, no habla m\u00e1s que de comida. &#8220;Qu\u00e9 me lleve el Diablo; estoy tan hambriento que mi est\u00f3mago gru\u00f1e como si un regimiento entero estuviera empezando a sonar sus trompetas&#8221;. Termina su mon\u00f3logo con una queja lastimera: &#8220;Ah Se\u00f1or, Dios m\u00edo. si tan s\u00f3lo tuviera algo de sopa de col, buena o mala! \u00a1Creo que podr\u00eda tragarme al mundo entero!&#8221;. Como Calib\u00e1n, cuya segunda l\u00ednea en <em>La Tempestad<\/em> es: &#8220;Debo comer mi cena&#8221;, Khlestakov sobre todo quiere su cena. &#8220;Porque no bajas al comedor&#8230; diles&#8230; que manden algo para mi cena&#8221;. Despu\u00e9s de sacar a Osip tiene fantas\u00edas de comida. &#8220;\u00a1Es horrible lo hambriento que estoy! Pens\u00e9 que si daba una caminata mi apetito se ir\u00eda; pero no, maldita sea si as\u00ed fuera&#8221;. \u00a1Finalmente le traen su cena, y vaya cena! &#8220;\u00bfS\u00f3lo dos platillos?&#8221;.<\/p>\n<p>Khlestakov: \u00bfY por qu\u00e9 sin salsa ?<\/p>\n<p>Mesero: Simplemente no hay.<\/p>\n<p>Khlestakov: \u00bfY por qu\u00e9 no hay? Vi con mis propios ojos, cuando pas\u00e9 por la cocina, que estaban preparando una gran cantidad de cosas. Y en el comedor esta ma\u00f1ana vi a dos hombrecitos gordos tragando salm\u00f3n y muchas otras cosas.<\/p>\n<p>As\u00ed que regresamos al salm\u00f3n. M\u00e1s tarde en la misma noche, el Alcalde lleva a Khlestakov a una cena verdaderamente espl\u00e9ndida, con pescado verdaderamente excelente. A la siguiente ma\u00f1ana tenemos un recuento exacto de lo que ellos comieron.<\/p>\n<p>Khlestakov: \u00bfC\u00f3mo se llama el pescado que comimos?<\/p>\n<p>Director de Caridades: Labard\u00e1n, se\u00f1or.<\/p>\n<p>Khlestakov: Muy sabroso. \u00bfD\u00f3nde fue que lo cenamos? En el hospital, \u00bfno es cierto?<\/p>\n<p>\u00a1Labard\u00e1n! En el mismo sonido de esta palabra rusa hay magnificencia y lujo. Boris Eichenbaum, en su famoso ensayo sobre &#8220;El abrigo&#8221; de G\u00f3gol (1919), dio el nombre de &#8220;gesto vocal&#8221; al uso de palabras con entonaciones especialmente ricas. Cuando Artemio Filipovich, el Director de Caridades, contesta la pregunta de Khlestakov. se inclina cerca de \u00e9l como si quisiera murmurarle un secreto al o\u00eddo. Un momento m\u00e1s tarde, Khlestakov se repite a s\u00ed mismo (G\u00f3gol escribe &#8220;con pathos&#8221;) esa palabra lujosa que es en s\u00ed misma como un enorme pescado: \u00a1labard\u00e1n! La comedia cruel de esta escena radica en el hecho de que el lujoso platillo fue servido en un hospital. &#8220;Recuerdo. Recuerdo. Hab\u00eda un mont\u00f3n de camillas vac\u00edas ah\u00ed. \u00bfQu\u00e9 se han curado todos los pacientes?&#8221; El Director de Caridades da una respuesta inolvidable: &#8220;Se recuperan como&#8230; como moscas&#8221;.<\/p>\n<p>Conocemos el hospital desde la primera escena de la obra: &#8220;&#8230;en cuanto se refiere al tratamiento, no apostamos por medicinas de moda &#8211; cuantas m\u00e1s oportunidades le des a la naturaleza mejor. Todos nuestros pacientes son gente sencilla: si alguno de ellos se va a poner bien, se curar\u00e1&#8221;. La regla establece que todos los pacientes toman avena para el desayuno, aun cuando &#8220;el apestoso aroma a col se cuelga en cada corredor; mejor conserva tu nariz cerrada!&#8221;. En este mundo materialista g\u00f3goliano, lleno de sabores y olores, donde la nariz es el \u00f3rgano m\u00e1s importante, \u00a0y las diferencias y distinciones de clase se reflejan en cuencos vac\u00edos, platos y fuentes, como en una farsa burda, Khlestakov ha sido invitado a cenar, pero su sirviente Osip sigue todav\u00eda hambriento:<\/p>\n<p>Osip: Bueno, ahora. \u00bfqu\u00e9 has recibido a manera de pago?<\/p>\n<p>Mishka: Sopa de col, granos de trigo, y un pay caliente.<\/p>\n<p>Osip: Pues trae tu sopa, tus granos y tu pay caliente. No importa \u2013comeremos cualquier cosa.<\/p>\n<p>Como los esclavos de Plauto, los sirvientes de Moliere, y Sancho Panza, Osip sabe bien que ma\u00f1ana uno tambi\u00e9n tiene que comer. Cuando los tenderos vienen a quejarse con Khlestakov de la deshonestidad del Alcalde y le llevan pan tradicional, sal, y az\u00facar en una charola de plata, Osip toma ansioso el pan y la sal y el az\u00facar, despu\u00e9s el cesto con vino, y finalmente la charola de plata. Para \u00e9l, el valor del pan y la sal no tiene un significado simb\u00f3lico, puesto que ambos se pueden comer. Incluso toma un pedazo de cuerda. Cualquier cosa puede ser \u00fatil.<\/p>\n<p>En <em>Las estructuras elementales del parentesco<\/em> (1949), L\u00e9vi-Strauss describe las r\u00edgidas reglas que gobiernan la distribuci\u00f3n de la carne entre los cazadores esquimales, las tribus de Burma y el Este de \u00c1frica. Para el lector &#8220;inclinado a valorarlos en la perspectiva de nuestra cultura tradicional, que gusta de contrastar el pathos del amor infeliz y la comedia del est\u00f3mago lleno&#8221;, da una advertencia muy peculiar: &#8220;En la gran mayor\u00eda de las sociedades humanas, los dos problemas son puestos en el mismo plano, puesto que con el amor como con la comida, la naturaleza enfrenta al hombre con el mismo riesgo. La mayor\u00eda de los hombres saciados se obligan a despertar una emoci\u00f3n, y es tambi\u00e9n tanto\u00a0 una excusa para la expresi\u00f3n l\u00edrica, como para la mayor\u00eda de los hombres amados. M\u00e1s a\u00fan, la experiencia primitiva asevera la continuidad entre las sensaciones org\u00e1nicas y la experiencia espiritual. La comida est\u00e1 completamente envuelta en\u00a0 indicios y peligros&#8221;. La comida en G\u00f3gol adem\u00e1s est\u00e1 envuelta en indicios de rango y posici\u00f3n social.<\/p>\n<p>En las caminatas de Khlestakov, como en la imaginaci\u00f3n avara del Alcalde, Petersburgo es un para\u00edso gastron\u00f3mico. So\u00f1ar con el poder es so\u00f1ar con la comida. Una sand\u00eda sobre su mesa, se jacta Khlestakov, cuesta setecientos rublos! &#8220;Porque dicen ellos&#8221;, le confiesa el Alcalde a su esposa, &#8220;que uno puede comprar dos tipos particulares de pescado ah\u00ed, tan sabroso que te har\u00edan de agua la boca al primer mordisco -anguilas y esperlanos&#8221;. Incluso para el pobre de Dobchinsky, la vida de moda en la capital empieza con las deliciosas sopas: &#8220;\u00a1Marya Ant\u00f3novna! \u00a1tengo el honor de felicitarte! Siempre estar\u00e1s tan feliz: usar\u00e1s un vestido de oro y comer\u00e1s todo tipo de sopas exquisitas; pasar\u00e1s un tiempo de lo m\u00e1s divertido&#8221;.<\/p>\n<p>Un golpe del genio de G\u00f3gol aparece en una carta que el Alcalde escribe r\u00e1pidamente a su esposa en una cuenta del restaurante en la posada: &#8220;te escribo a prisa, mi muy querida, para informarte que mi situaci\u00f3n fue de lo m\u00e1s lamentable; pero colocando mi confianza en la misericordia de Dios, por 2 pepinos salados extra, una mitad de porci\u00f3n de caviar: 1 rublo y 25 cop\u00e9icas&#8221;.<\/p>\n<p>Nada es inusual en la carta y en la cuenta. Pero le\u00eddas juntas, una arriba de la otra como en un extra\u00f1o palimpsesto, la cuenta y la carta se vuelven repentinamente rid\u00edculas. Sin embargo esta lectura no es s\u00f3lo rid\u00edcula, sino tambi\u00e9n reveladora: la carta\/cuenta expone la estructura interna de <em>El inspector general<\/em> donde la misericordia divina podr\u00eda costar m\u00e1s que una mitad de porci\u00f3n de caviar. &#8220;&#8230;colocando mi confianza en la misericordia de Dios&#8230; parece que todo saldr\u00e1 bien&#8230; no te preocupes en preparar nada extra, comeremos alguna cosa en el Departamento de Caridades P\u00fablicas, con su Director. Pero en cuanto al vino, ordena tanto como te sea posible&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>Esta aparente incongruencia contiene toda la topograf\u00eda y la econom\u00eda de este pueblo (desde el cual, si uno fuera a galopar incluso a la m\u00e1xima velocidad durante tres a\u00f1os en cualquier direcci\u00f3n, jam\u00e1s llegar\u00eda a cualquier otro pueblo). Hay apenas lazos ocultos entre la misericordia de Dios, el miedo y el poder, entre pepinillos curtidos en un restaurante y labard\u00e1n en un hospital, entre el vino en la mesa del Alcalde y en la cava de un mercader. &#8220;Dile al tendero Abdulin que nos env\u00ede el mejor, si no yo mismo voy a revolver su cava&#8221;. Este collage gastron\u00f3mico , probablemente el primer collage surrealista, revela la circulaci\u00f3n de los bienes: el mercader Abdulin tiene que hacer su contribuci\u00f3n a la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>2<\/strong><\/p>\n<p>Vasily Transky, el abuelo de G\u00f3gol, sol\u00eda escribir farsas populares con su humor burdo, su galer\u00eda de personajes tradicionales, y su crudo realismo que parec\u00edan tomadas directamente del vertep ucraniano. Vertep, como la Petrushka rusa, era un tipo de teatro popular de t\u00edteres. Su t\u00edtere principal era Petrushka, un tipo jorobado con una larga nariz de gancho, un primo cercano de Pulcinella y lejano de Punch. Ment\u00eda, enga\u00f1aba a los ricos, a menudo pod\u00eda ser azotado malamente, pero a\u00fan as\u00ed siempre ten\u00eda la \u00faltima palabra. Otros t\u00edteres representaban al diablo, a un sacerdote ortodoxo, a un mercader, a un marido celoso, a un pretendiente, a una esposa ad\u00faltera, a un soldado vagabundo, a un polic\u00eda ambicioso. La tradici\u00f3n del vertep tambi\u00e9n inspir\u00f3 al padre de G\u00f3gol, un autor de farsas de un acto que eran actuadas y cantadas por sirvientes en la casa de su rico vecino. Entre ellas estaba <em>El cordero atascado<\/em>, la historia de un simple de una villa al que se le hac\u00eda creer que su cordero es en realidad el perro de un oficial -y que por tanto lo debe de regresar. El t\u00edtulo de otra era <em>La esposa falsa<\/em> <em>que enga\u00f1\u00f3 un soldado<\/em>.<\/p>\n<p>Ninguna comedia del siglo XIX, con excepci\u00f3n del supremo <em>Ub\u00fa Rey<\/em> de Alfred Jarry, est\u00e1 tan cerca en su forma teatral a la farsa popular y al teatro de t\u00edteres como <em>El inspector General<\/em> de G\u00f3gol. El Alcalde en p\u00e1nico pone una caja de sombreros en su cabeza en lugar de su sombrero. Dobchisnsky, inclinado contra la puerta del \u00e1tico para escuchar la conversaci\u00f3n entre Khlestakov y el Alcalde, cae dentro del cuarto: las bisagras no pudieron sostener su peso. La madre encuentra a Khlestakov arrodillado enfrente de su hija, y un momento m\u00e1s tarde la hija lo descubre en la misma posici\u00f3n con la madre. En la siguiente escena el Inspector de la capital, como en el <em>Don Juan<\/em> de Moliere, seduce simult\u00e1neamente a dos mujeres. Este tipo de humor del m\u00e1s antiguo, las repeticiones &#8220;como maquinaria de reloj&#8221; sobre situaciones exageradas, la indignidad del objetivo, los gestos mec\u00e1nicos y las muecas como de t\u00edtere, que Henri Bergson analiz\u00f3 de manera tan brillante en <em>La risa<\/em> (1900) fueron tiempo despu\u00e9s descubiertas una vez m\u00e1s por los Hermanos Marx, Buster Keaton y Charlie Chaplin.<\/p>\n<p>Todos los personajes en el teatro de G\u00f3gol, con excepci\u00f3n de Khlestakov, tienen, como los t\u00edteres, muy peque\u00f1os &#8220;mundos interiores&#8221; y grandes rostros &#8220;puestos&#8221;. En contraste con la chispeante riqueza e invenci\u00f3n del di\u00e1logo, que tiene el ingenio de un comentario agudo y el acabado de un proverbio, los gestos de los personajes son limitados y mec\u00e1nicamente repetitivos. La fauna humana de G\u00f3gol hace muecas gozosas y crueles, incluso aquellos que no aparecen en el escenario y son \u00fanicamente mencionados, como el profesor sin nombre que &#8220;no se pude parar enfrente de su clase sin hacer las muecas m\u00e1s terribles&#8221;. Y &#8220;todos los hombres m\u00e1s inteligentes est\u00e1n locos, ya sea que se emborrachan hasta los huesos o hacen caras que podr\u00edan avergonzar al demonio mismo&#8221;. Las historias de G\u00f3gol y su novela <em>Almas muertas<\/em> est\u00e1n llenas de estas caras grotescas y muecas. Se nos ha dicho que el mismo G\u00f3gol acostumbraba hacer caras horribles mientras le\u00eda \u00e9l mismo sus trabajos. En cuanto a su lenguaje, Eichenbaum escribi\u00f3 en su ensayo sobre &#8220;El abrigo&#8221;: &#8220;Como siempre con G\u00f3gol&#8230; sus frases existen m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, inm\u00f3viles, de una vez por todas; es un lenguaje que podr\u00eda ser hablado por t\u00edteres&#8221;. Una nariz escapando y un oficial de la corte caminando sin su nariz s\u00f3lo pueden ser vistos en un teatro de t\u00edteres. Los personajes de G\u00f3gol -escribi\u00f3 Eichenbaum- &#8220;son como posturas congeladas&#8221;.<\/p>\n<p>La primera puesta de <em>El inspector general<\/em> en el Teatro Alexander de Petersburgo en abril de 1836 fue un desastre personal para G\u00f3gol: &#8220;hicieron <em>El Inspector<\/em> y a\u00fan as\u00ed estoy triste y lleno de miedo&#8221;. No era <em>El inspector<\/em> de su imaginaci\u00f3n. &#8220;Mi propio trabajo me parece extra\u00f1o, como si no fuera yo quien lo hubiera escrito&#8221;. Estaba m\u00e1s decepcionado del actor principal y escribi\u00f3 una carta a sus amigos: &#8220;Dur no entendi\u00f3 a Khlestakov para nada. S\u00f3lo era uno m\u00e1s de los cientos de bufones importados de Par\u00eds para desfilar aqu\u00ed. Lo redujo a un mentiroso banal, una miserable criatura que ha aparecido en el escenario durante doscientos a\u00f1os, siempre en el mismo disfraz&#8230; Khlestakov no es un impostor; no miente deliberadamente, olvida que miente y est\u00e1 casi dispuesto a creer en todo lo que se desliza de su lengua. Est\u00e1 de humor excelente, todo va bien para \u00e9l, todo mundo lo escucha, as\u00ed que suelta su lengua y se atropella y parlotea, abre su alma ampliamente, y miente como su coraz\u00f3n se lo dicta, de la manera m\u00e1s sincera, mostrando su ser verdadero&#8230; Khlestakov no miente a sangre fr\u00eda, como un buf\u00f3n teatral; miente con sentimiento, sus ojos brillan con el placer que siente en ese preciso momento. Es el momento m\u00e1s maravilloso de su vida, el m\u00e1s po\u00e9tico, el momento de inspiraci\u00f3n&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>La misma descripci\u00f3n de Khlestakov, un joven hombre delgado que es casi como un vac\u00edo conmovedor, aparece antes en las &#8220;Notas para Actores&#8221; que escribi\u00f3 G\u00f3gol:<\/p>\n<p>\u201cUn hombre joven (veintitr\u00e9s), muy delgado -de alg\u00fan modo tonto y -como dice el dicho- &#8220;no hay mucho cerebro en casa&#8221;. Uno de esos tipos que, en el Servicio P\u00fablico, son llamados el m\u00e1s lisiado de los cerebros lisiados. Habla y act\u00faa sin consideraci\u00f3n, absolutamente incapaz de prestar atenci\u00f3n a las ideas de nadie. Su habla es nerviosa, sus palabras surgen de una manera completamente inesperada. La mayor ingenuidad y simplicidad que el actor demuestre en su papel, ser\u00e1 m\u00e1s exitoso\u201d.<\/p>\n<p>De pies a cabeza Khlestakov es la esencia del teatro que olvid\u00f3 completamente el siglo diecinueve. Este pobre tipo, que quiere llenar su est\u00f3mago vac\u00edo, que dice todo lo que salta de su boca, la m\u00e1s de las veces sobre las delicias de comer, que miente, con ternura e inspiraci\u00f3n, que como un verdadero Proteo puede aparecer instant\u00e1neamente en cualquier papel (&#8220;no debe haber nada tieso en Khlestakov&#8221;) tiene, en su f\u00edsico y sus gestos, mucho de Arlequ\u00edn.<\/p>\n<p>&#8220;Arlequ\u00edn es probablemente el \u00fanico personaje que re\u00fane en s\u00ed mismo ingenio y simplicidad, astucia y locura&#8221;, escribi\u00f3 Flori\u00e1n en los \u00faltimos a\u00f1os del triunfo de la Comedia Italiana en Par\u00eds. Contin\u00faa Flori\u00e1n:<\/p>\n<p>&#8220;Arlequ\u00edn, siempre de buenas intenciones, siempre f\u00e1cil de enga\u00f1ar, cree en todo lo que le dicen, cae en todas las trampas que le tienden; nada lo sorprende, todo le intriga; no tiene l\u00f3gica ni sensibilidad; pierde la cabeza, se intriga; pierde la cabeza, se calma, se duele y se consuela todo al mismo tiempo; tanto su alegr\u00eda y como su dolor son gozosos. No es, por tanto, de manera alguna un buf\u00f3n, ni una persona seria; es un gran ni\u00f1o; tiene la gracia, la dulzura y la inteligencia de un ni\u00f1o&#8230;&#8221; (citado en Allardyce Nicoll, <em>El mundo de Arlequ\u00edn<\/em>.)<\/p>\n<p>El Arlequ\u00edn de Flori\u00e1n es sorprendentemente parecido al retrato de Khlestakov en las cartas de G\u00f3gol y en sus &#8220;Notas para actores&#8221;. La imagen del Arlequ\u00edn viene, por supuesto, del \u00faltimo cuarto del siglo dieciocho. El teatro de G\u00f3gol es al mismo tiempo anacr\u00f3nico y adelantado a su tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>3<\/strong><\/p>\n<p>El m\u00e1s antiguo y duradero tipo de acci\u00f3n c\u00f3mica, de la comedia antigua a la <em>commedia dell&#8217;arte<\/em>, de la farsa popular a Moliere, es el choque entre dos casas. Estas dos casas pueden estar pintadas sobre un ciclorama o existir s\u00f3lo en la imaginaci\u00f3n, sus habitantes pueden mirar a trav\u00e9s de ventanas &#8220;reales&#8221;, o aparecer en cuartos que abren en el escenario, pero siempre una de ellas es la Casa del Orden y la Virtud y la otra una Casa de la Relajaci\u00f3n y el Placer. La primera es una casa de familia, donde se re\u00fanen ciudadanos respetables de la sociedad local; a la otra van aquellos que son una amenaza al orden social y familiar.<\/p>\n<p>La primera casa representa la Autoridad y las Apariencias donde, en el nombre de la moral, el padre tiraniza a su esposa, su hijo, su hija. Esta casa guarda su imagen al mundo exterior y su propiedad. Es precisamente esta propiedad la que buscan los habitantes de la otra casa -bachilleres sin un centavo, chicas f\u00e1ciles de origen incierto, as\u00ed como rateros y estafadores. Los apetitos humanos constituyen la ley en esta segunda casa de enga\u00f1o y astucia. En la antigua farsa y en la comedia Renacentista, la madrota y la Madame hacen constantes rondas entre ambas casas. La alcahueta vive en la casa del placer y ofrece sus servicios en la casa donde el placer est\u00e1 prohibido; as\u00ed, mediante la venta de vicios por bienes, le paga homenaje a la propiedad. Un esclavo inteligente, un sirviente malvado, un Arlequ\u00edn vive en la Casa de la Respetabilidad pero no pertenece a ella. Arlequ\u00edn siempre sirve a dos amos; el primero es \u00e9l mismo, el segundo la naturaleza humana. La alcahueta tambi\u00e9n sirve a dos amos: el dinero y la naturaleza. La alcahueta y el sirviente astuto, circulando entre las dos casas, conoce el precio del pecado y el precio de la virtud.<\/p>\n<p>Una acci\u00f3n cl\u00e1sica en la comedia es el asalto sobre la Casa de la Virtud a manos de la Casa de Mala Reputaci\u00f3n. Usualmente toma la forma de un robo: de joyas, una esposa, una hija, un hijo. Desde Plauto hasta Moliere, desde <em>La Mandr\u00e1gora<\/em> de Maquiavelo hasta <em>La fiesta de cumplea\u00f1os<\/em> de Pinter, la Casa de la Virtud es invadida por un Extra\u00f1o, un enga\u00f1o o una huida. En las farsas antiguas y en las farsas populares, los ladrones y los amantes siempre ganan. En las soluciones m\u00e1s brutales un extra\u00f1o se muda a la casa de familia para siempre. Los j\u00f3venes ganan a los viejos, un esclavo supera la inteligencia del amo, las tentaciones son m\u00e1s poderosas que las restricciones, la inteligencia y la sagacidad triunfan sobre la autoridad y el poder. La naturaleza humana queda satisfecha. Los hambrientos se llenan a costa de los bien comidos.<\/p>\n<p>Los personajes en la comedia a menudo se ven reducidos a &#8220;humores&#8221; que son pasiones, obsesiones o figuraciones que paralizan la raz\u00f3n. Un padre que tiraniza a su familia no s\u00f3lo es castigado sino curado de su &#8220;humor&#8221; en la comedia con final feliz. El matrimonio entre la pareja joven establece la paz entre las dos casas. Pero es una paz ilusoria. La Casa del Placer gana s\u00f3lo para establecer una nueva Casa de familia. El final de una comedia crea el comienzo de otra. Todos los papeles se asignan por siempre, raz\u00f3n por la cual la comedia, de Plauto a Ionesco, tiene la misma base de personajes. Desde su comienzo el tipo delgado est\u00e1 en contra del gordo, y el gordo en contra del flaco.<\/p>\n<p>En sus sugerencias sobre c\u00f3mo actuar <em>El inspector<\/em>, escritas diez a\u00f1os antes de la noche de estreno en Petersburgo, G\u00f3gol describe el horror del Alcalde -&#8220;no hay nada de qu\u00e9 re\u00edrse, su situaci\u00f3n es casi tr\u00e1gica&#8221;- cuando descubre c\u00f3mo lo han enga\u00f1ado, &#8220;\u00a1y por qui\u00e9n!. Por una criatura lamentable e insignificante como Khlestakov&#8221;. Y entonces agrega: &#8220;Khlestakov es, por supuesto, muy delgado, todos los otros son gordos&#8221;.<\/p>\n<p>La utiler\u00eda y los vestuarios en estas comedias pertenecen a otros tiempos; se habla de comidas cuyo sabor ya no conocemos. Pero una vez que arrancamos los vestuarios hist\u00f3ricos, las expresiones faciales y las muecas se revelan como nuestras. La tristeza y la obstinada pertinencia de la antigua comedia reside en la incesante repetici\u00f3n de los mismos papeles forzados -los papeles terribles y prescritos- que son impuestos sobre cada uno de nosotros por la familia, la autoridad, la propiedad, el g\u00e9nero, la juventud o la vejez.<\/p>\n<p>&#8220;Ten piedad y dame cualquier tipo de historia, no importa qu\u00e9 tan divertida sea, o triste, no importa qu\u00e9 tan larga sea mientras se trate de un an\u00e9cdota puramente rusa&#8221;, le escribi\u00f3 G\u00f3gol a Pushkin en 1835. De acuerdo a la tradici\u00f3n, fue Pushkin quien le sugiri\u00f3 a G\u00f3gol la idea de <em>El inspector general<\/em>. Le dijo a G\u00f3gol que una noche en una posada en Nizhni Novgorod lo confundieron con un alto dignatario de la capital. Vladimir Nabokov, en su brillante libro sobre G\u00f3gol, fustiga la creencia ingenua de que una obra de arte siempre debe ser de alg\u00fan modo rastreada en una &#8220;verdadera historia&#8221;. Nabokov describe c\u00f3mo cierto emigrado Ruso quer\u00eda que Karl Marx hacia mil ochocientos setenta y tantos encontrara a N.G. Chernyshevsky, el l\u00edder ideol\u00f3gico de los dem\u00f3cratas revolucionarios de Rusia y autor de la novela <em>Lo que se tiene que hacer<\/em>, quien estaba condenado de por vida a trabajos forzosos en Siberia. En un intento de secuestrar a Chernyshevsky, el conspirador ruso regres\u00f3 secretamente a Rusia disfrazado como un miembro de la Sociedad Geogr\u00e1fica. Alcanz\u00f3 a salvo la remota regi\u00f3n de Yakutsk -con la misi\u00f3n casi cumplida. Sin embargo no previ\u00f3 un peligro: se desparramaron de uno a otro pueblo las nuevas de que \u00e9l era un Inspector General viajando de inc\u00f3gnito.<\/p>\n<p>Finalmente no importa si en realidad fue Pushkin quien le sugiri\u00f3 <em>El Inspector General<\/em> a G\u00f3gol. Todo lo que necesitaba era una an\u00e9cdota rusa, &#8220;una divertida o una triste&#8221; en la que un embustero tradicional, un mentiroso de una farsa popular, un enga\u00f1ador enga\u00f1ado, un cazador cazado, un mendigo borracho que de pronto se despierta con una corona real, pudiera ser transformado en un don nadie andante que, despu\u00e9s de perder todo en las cartas, se registra en una posada de provincia sin un centavo en el bolsillo, y que en dos d\u00edas pone de cabeza la Casa de la Virtud y la Autoridad.<\/p>\n<p>An\u00e9cdotas hist\u00f3ricas a menudo develan todo un sistema pol\u00edtico y revelan su naturaleza oculta: un zapatero de K\u00f6penick vestido en un viejo uniforme de capit\u00e1n, todav\u00eda con el olor a naftalina y que le compr\u00f3 a un sastre de provecho, arrest\u00f3 al Alcalde, requisit\u00f3 una caja de dinero del banco de ahorros, y durante tres d\u00edas gobern\u00f3 K\u00f6penik, uno de los distritos m\u00e1s grandes de Berl\u00edn, en el a\u00f1o de nuestro se\u00f1or de 1906. Las an\u00e9cdotas reales revelan la necesidad de accidentes, la evidencia de lo no evidente, la locura del orden y el orden de la locura.<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os un grupo de escritores polacos y acad\u00e9micos firmaron la llamada &#8220;Carta de los Treinta y cuatro&#8221; protestando contra la censura. La protesta se convirti\u00f3 en una tormenta. Unos pocos d\u00edas m\u00e1s tarde, en la noche de estreno de una comedia, uno de los firmantes corri\u00f3 hacia el Ministerio de Arte y Cultura. &#8220;Esos irresponsables idiotas&#8221;, le dijo el Ministro, pasaron una resoluci\u00f3n en contra de ustedes. Acabo de regresar del Castillo (esta referencia kafkiana era para el nuevo edificio del Comit\u00e9 Central del Partido), donde su problema fue tomado por el Secretariado. Los malditos idiotas decidieron castigarlos: no se les permitir\u00e1 viajar ni publicar en el extranjero. Pero no se preocupen, mant\u00e9nganse tranquilos. Siempre se olvidan de todo despu\u00e9s de tres meses&#8221;. &#8220;D\u00edgame&#8221;, le pregunt\u00f3 la esposa del escritor, &#8220;\u00bfha le\u00eddo la resoluci\u00f3n?&#8221; &#8220;Por supuesto&#8221;, contest\u00f3 el Ministro, &#8220;yo la escrib\u00ed&#8221;.<\/p>\n<p>Algunas an\u00e9cdotas de pronto revelan lo real en el absurdo, y lo absurdo en lo real, la comedia en la pesadilla y la pesadilla en la comedia. <em>El inspector de G\u00f3gol<\/em> funda un nuevo g\u00e9nero dram\u00e1tico: la farsa tr\u00e1gica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>4<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Los he llamado juntos, caballeros, para darles a conocer una noticia muy desagradable. Viene un Inspector!&#8221;. Todos en este pueblo asumen &#8220;caras&#8221; desde el principio: el Alcalde &#8220;aunque acepta sobornos, se lleva a s\u00ed mismo con gran dignidad&#8221;; el juez &#8220;ha le\u00eddo cinco o seis libros y por tanto se inclina a la libertad de pensamiento&#8221;; el Director de Caridades es un hombre robusto, abultado y d\u00e9bil, pero, debido a eso, tan zorro como ellos\u00a0 y un brib\u00f3n. La esposa y la hija del Alcalde, el inspector de polic\u00eda, los polic\u00edas, todos asumen caras. Incluso los tenderos tienen jetas de tenderos. Pero incluso antes de que el Alcalde vaya a la pensi\u00f3n con Dobchinsky, la cara de un dignatario de Petersburgo viajando de inc\u00f3gnito ya lo est\u00e1 esperando: &#8220;se est\u00e1 comportando poderosamente extra\u00f1o; ahora ya lleva dos semanas aqu\u00ed , casi nunca pone un pie fuera del lugar, pide todo a cr\u00e9dito, y no suelta su dinero&#8221;.<\/p>\n<p>El inspector general ya es descubierto en Khlestakov; \u00e9l es el \u00fanico que no lo sabe. Tanto el Alcalde como Khlestakov est\u00e1n aterrados el uno del otro y empiezan cautelosamente a poner caras serviles y dignas. Como Tartufo y Org\u00f3n, quienes, sobre las rodillas, tratan de vencerse uno al otro en sus muecas astutas y p\u00edas de pecadores convertidos, el Alcalde y Khlestakov compiten en hacer caras dulces de humildad y servilismo. Por tanto, en este duelo de muecas el primero que haga una cara amenazante ganar\u00e1.<\/p>\n<p>Khlestakov usa la estratagema habitual: &#8220;\u00a1Usted no sabe qui\u00e9n soy!&#8221;. El gran chiste de G\u00f3gol radica en el descubrimiento de que Khlestakov es quien no es, y no es quien realmente es. Pero el Alcalde no descubre esto suficientemente r\u00e1pido. Lo deja con su cara de miedo. &#8220;Oh, Dios m\u00edo, qu\u00e9 enojado est\u00e1! Ya lo sabe todo\u00a8. El pobre de Dabchinsky resume toda la escena en una oraci\u00f3n que dice a la esposa del Alcalde: &#8220;Cuando habla un alto dignatario, uno naturalmente se siente espantado&#8221;.<\/p>\n<p>Khlestakov: \u00a1Llevar\u00e9 el asunto directamente al Primer Ministro! (<em>Golpeando en la mesa<\/em>.) Qui\u00e9n se cree usted que es&#8230; usted&#8230;. usted&#8230;<\/p>\n<p>Alcalde: (<em>Estir\u00e1ndose para poner atenci\u00f3n, con todo el cuerpo temblando.<\/em>) Tenga piedad de m\u00ed&#8230; \u00a1no me arruine! Tengo mujer y ni\u00f1os peque\u00f1os&#8230; No tiene por qu\u00e9 arruinar a un hombre.<\/p>\n<p>Cuando Khlestakov le dice la verdad, cuando dice que lleg\u00f3 sin una cop\u00e9ica, que no ha sido promovido a ning\u00fan puesto, y que su viejo padre lo llama de regreso a casa, el Alcalde no le cree una sola palabra. &#8220;\u00a1Ah, qu\u00e9 zorro! \u00a1Hay que ver lo que est\u00e1 planeando! \u00a1Vaya cortina de humo que levanta!&#8230; Nadie sabe de qu\u00e9 lado se le puede atajar&#8221;. Cuando despu\u00e9s de varios tragos, Khlestakov se promueve a s\u00ed mismo casi al rango de Mariscal de Campo, el viejo embustero del Alcalde le cree&#8230; la mitad del asunto: &#8220;Bueno, ahora, suponiendo que incluso la mitad de lo que dice es verdad&#8230; Pero entonces, nadie dice algo sin agregarle algunos toques. Juega naipes con primeros ministros y es un visitante regular de la Corte&#8230;&#8221;.<\/p>\n<p>Adulan a Khlestakov, y \u00e9l les cree. Sube m\u00e1s y m\u00e1s alto en la escalera del fanfarr\u00f3n; un poco antes \u00e9l viv\u00eda en el tercer piso, ahora ocupa el elegante primer piso; primero era un bur\u00f3crata copista (como G\u00f3gol mismo, durante un tiempo), ahora el Jefe del Departamento de su mejor amigo; un portero corre hacia \u00e9l con un cepillo para bolear sus zapatos, y entonces, despu\u00e9s de una mirada a sus relucientes zapatos un grupo de soldados lo toman por comandante en jefe; un viejo cocinero llamado Mavrusha cuelga su saco, y un momento m\u00e1s tarde entra a la m\u00e1s glamurosa sociedad en Petersburgo.<\/p>\n<p>&#8220;Usted es de la capital, a usted le gusta burlarse de nosotros los provincianos&#8230;&#8221;. Khlestakov en la Casa de la Buena Reputaci\u00f3n vende sus fantas\u00edas sobre la Casa de la Risa. Para las almas ambiciosas de gente sobornable, por dos cenas y unos cuantos cientos de rublos, ofrece ese San Petersburgo donde todo es posible, donde incluso ma\u00f1ana pueden ir y ponerse uniformes de generales, donde medallas y listones los est\u00e1n esperando as\u00ed como invitaciones a la Corte. &#8220;\u00bfUsted sabe por qu\u00e9 uno quiere ser Inspector General? Porque si uno tiene la oportunidad de viajar a cualquier lado, uno tiene ayudantes y mensajeros del estado galopando adelante de uno dondequiera que uno vaya, pidiendo caballos! Y cuando uno llega a un puesto de estaci\u00f3n no habr\u00e1 nadie m\u00e1s que gane los caballos: todas las otras almas vivientes tienen que esperar su turno. Todas esa personas con t\u00edtulo, y capitanes y mayores. Pero no pueden ni siquiera dar una buena maldici\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Para los igualmente ambiciosas y vulgares almas en cuerpos gordos de las esposas e hijas de los dignatarios provincianos, Khlestakov presenta sue\u00f1os de un mundo glamuroso. &#8220;\u00a1Oh, San Petersburgo! \u00a1Qu\u00e9 vida!&#8221;. Recibe a los invitados m\u00e1s de moda en la capital. Su &#8220;escalera por s\u00ed misma &#8211; simplemente no tiene precio&#8221;. Cada noche asiste a bailes y a menudo los ofrece. En la ma\u00f1ana, mientras \u00e9l duerme, princesas y condes se congregan en la antec\u00e1mara de su residencia.<\/p>\n<p>Khlestakov cree lo que dice, y los otros creen lo que dice, y los otros tambi\u00e9n le creen. El Alcalde y el Juez, el polic\u00eda Derzhimorda y el Inspector de la polic\u00eda, el Intendente de las Escuelas y El Administrador de Correos, la primera dama de este pueblo y su hija elegible en edad de merecer, todos creen en el mismo San Petersburgo m\u00edtico de placeres y poder. Incluso Osip, el sirviente de Khlestakov echado en la cama del hotel y so\u00f1ando en kasha con dumplings , mira con sus ojos radiantes el mismo San Petersburgo. &#8220;No se discute que la vida en la capital es lo mejor de todo. Debes tener dinero, naturalmente, pero vivir ah\u00ed es la gran cosa y los teatros refinados, y los perros entrenados danzando para tu diversi\u00f3n, y todo lo que tu coraz\u00f3n desea&#8230;&#8221; Osip tiene raz\u00f3n. Los sue\u00f1os de la esposa del Alcalde no son distintos en ning\u00fan sentido: &#8220;Perteneceremos a la m\u00e1s refinada sociedad: condes y todo el mundo preeminente&#8221;.<\/p>\n<p>En su famosa puesta en escena de Mosc\u00fa en diciembre de 1926, Vsevold Meyerhold, como nadie antes o despu\u00e9s, mostr\u00f3 ese sue\u00f1o que brilla tenuemente respecto a San Petersburgo en <em>El Inspector<\/em>. El levant\u00f3 un peque\u00f1o pueblo de provincia, perdido en alg\u00fan lugar de la vasta Rusia, al rango de capital de la provincia. La esposa del Alcalde se cambia su vestido quince veces enfrente del espejo de un gigante armario de caoba. Detr\u00e1s del armario aparece un escuadr\u00f3n de oficiales de la Guardia del Zar, que danzan y le dan una serenata con guitarras imaginarias. Un bello oficial se arrodilla enfrente de ella&#8230; el Petersburgo de todos los placeres, como en &#8220;La avenida Nevsky&#8221; y &#8220;El abrigo&#8221; es aterrador y maravilloso, casi Kafkiano, casi surrealista. &#8220;Las sopas llegan ah\u00ed tra\u00eddas de Par\u00eds en una vaporera contenida en pucheros muy especiales. Tan pronto como levantas la tapa hay un aroma -nunca antes has olfateado algo como eso en la tierra&#8221;. Hay mensajeros corriendo de arriba a abajo las calles todo el tiempo: &#8220;Podr\u00edas creerlo, treinta y cinco mil mensajeros!&#8221; La esposa del Alcalde quiere que su futuro tocador est\u00e9 tan lleno de esencias que nadie pueda entrar sin &#8220;fruncir los ojos&#8221;.<\/p>\n<p>El siniestro y rid\u00edculo San Petersburgo de G\u00f3gol habr\u00eda de ser inesperadamente convocado en el Mosc\u00fa de <em>Las tres hermanas<\/em> de Chejov. Ah\u00ed, Mosc\u00fa no es s\u00f3lo la ciudad de los sue\u00f1os de Irina, donde la vida es &#8220;hermosa&#8221; y &#8220;refinada&#8221; , el \u00fanico lugar donde el talento de las hijas del General Pozorov podr\u00edan ser propiamente apreciados; tambi\u00e9n es el Mosc\u00fa de su hermano Andrei, donde &#8220;no conoces a nadie y nadie te conoce, y a\u00fan as\u00ed no te sientes como un extranjero&#8221;. Tambi\u00e9n hay un Mosc\u00fa que el medio-sordo Ferapont de parte de un contratista en una corte de provincia, donde los tenderos comen blinis: &#8220;uno se comi\u00f3 cuarenta o probablemente cincuenta y muri\u00f3&#8221;. Hay una cuerda estirada a lo largo de todo el camino en el Mosc\u00fa de Ferapont.<\/p>\n<p>Este Mosc\u00fa del sordo idiota naci\u00f3 en el San Petersburgo de G\u00f3gol: un &#8220;desierto sordo&#8221; donde &#8220;no hay risa, s\u00f3lo miedo&#8221;. G\u00f3gol escribi\u00f3, &#8220;no crean en la avenida Nevski&#8221;. En esta Casa de Placer &#8220;todo se estremece y tiembla como una hoja&#8221;. Esta casa de todas las alegr\u00edas, oportunidades y lujos, &#8220;donde cada cigarro cuesta veinte rublos&#8221;, est\u00e1 alfombrada con temor. &#8220;Y qu\u00e9 si \u00e9l despierta y garrapatea un reporte sobre nosotros a Petersburgo!&#8221;. Ese temor se condecora con listones rojos y azules de medallas, cuatro rangos de la Orden de Santa Anna y tres de la de San Vladimir. (&#8220;A m\u00ed me gusta la orden de Vladimir; Anna es del tercer rango -no es lo mismo&#8230;&#8221;) El temor viste vestidos talares y uniformes con galones (&#8220;y nosotros ni siquiera nos pusimos los uniformes&#8221;), desfiles en botas con espuelas, pero en casa se visten pantuflas y, como un sistema deductivo, es una vez y para siempre formalizado mediante grados consecutivos en orden de rango: &#8220;&#8230; si alguien con un rango m\u00e1s alto me habla, siento que me desmayo&#8221;.<\/p>\n<p>En esta mascarada y temor disfrazado -en medallas, galones, charreteras, chisteras, los sombreros de tres picos de los servidores p\u00fablicos y los sombreros redondos con bandas de los oficiales- como en una estructura cerrada, todos los signos est\u00e1n interconectados (una bota implica un rango, un rango implica una bota); en esta <em>\u00e9criture<\/em> de la burocracia, como en los caracteres chinos, se encierran todas las distinciones y las jerarqu\u00edas -simplemente hab\u00eda nueve rangos de consejeros titulares! Diferentes cortes de sacos, la altura de las reverencias, y el tama\u00f1o de los sobornos eran prescritos para cada uno de los rangos: &#8220;no est\u00e1s hablando de acuerdo a tu rango&#8221;. El horror del mundo de G\u00f3gol est\u00e1 todo en los gestos, por tanto es teatral: este horror es concreto y material, como todo el largo de la tela que el polic\u00eda toma del tendero Abdul\u00edn en lugar de las acostumbradas dos medidas.<\/p>\n<p>Cuando en la antigua comedia llega un Extranjero a la Casa de la Decencia y la Virtud, todas las m\u00e1scaras se caen. El padre resulta ser un viejo libertino, tirano y cicatero, su esposa mantiene la ventana abierta para un pretendiente, su hijo vende su herencia a un usurero, la hija est\u00e1 a punto de huir con un amante. Desde la primera escena de <em>El inspector<\/em> de G\u00f3gol, el Alcalde y todos los otros notables tienen caras de ser sobornables. G\u00f3gol le da la vuelta a todos los recursos de la comedia, uno tras otro. La Casa del Orden y el Poder en s\u00ed misma crea a un impostor y, como en un carnaval, darle la bienvenida a su llegada ordena la mascarada universal. En todas las villas y pueblos de todas las provincias de Saratov, y en todos lados entre el V\u00edstula y el Dnepr, a la llegada de un N\u00famero Uno o en el D\u00eda del Gran Desfile se tienen que barrer todas las calles, las ventanas se deben limpiar. En la v\u00edspera del gran d\u00eda, la Casa de la Opresi\u00f3n siempre se convierte en la Casa de las Apariencias.<\/p>\n<p>En el hospital municipal donde, como el Director de Caridades le asegura a Khlestakov que los pacientes se &#8220;recuperan como moscas&#8221;, una inscripci\u00f3n en lat\u00edn cuelga de cada cama, y los pacientes deben vestir sombreros de noche reci\u00e9n tra\u00eddos de la tintorer\u00eda. El l\u00e1tigo del perro se debe remover del sal\u00f3n de la corte, y los gansos se deben mover del sal\u00f3n de espera a la cocina. El Alcalde, el cl\u00e9rigo, y los representantes de los mercaderes van a participar en el desfile.<\/p>\n<p>Es en este d\u00eda que el Alcalde le proh\u00edbe al polic\u00eda Derzhimorda usar sus pu\u00f1os. &#8220;Y no dejen a los soldados ir a las calles sin algo puesto: esos tipos desdichados se ponen en el cuartel sus sacos sobre sus camisas y nada debajo&#8221;. Pero m\u00e1s importante es el poderoso entusiasmo general. Si acaso el Inspector hiciera preguntas, las respuestas deben ser: &#8220;perfectamente satisfecho, su se\u00f1or\u00eda! Estamos satisfechos con todo&#8221;.<\/p>\n<p>El Pr\u00edncipe Potemkin, que era un gran amante de la \u00f3pera, orden\u00f3 construir mansiones pintadas, huertos artificiales y villas bonitas ubicadas a lo largo del Dnepr para crear la imagen de una provincia floreciente para Catarina la Grande, que deseaba navegar r\u00edo abajo. El Alcalde de G\u00f3gol, que probablemente nunca hab\u00eda asistido al teatro, s\u00f3lo ordeno a su gente &#8220;romper la vieja cerca donde vive el zapatero, y dar la apariencia de que estamos planeando construir algo ah\u00ed. A mayor n\u00famero de demoliciones, ser\u00e1 mayor la prueba de que la cabeza del pueblo es un hombre activo&#8221;.<\/p>\n<p>Las pesadillas de G\u00f3gol siempre son teatrales, pero su teatralidad tiene probablemente la naturaleza de un r\u00e9gimen autocr\u00e1tico en el cual, como en la \u00f3pera, el bomb\u00e1stico bufo es inevitablemente seguido por el aterrador serio. A mediados de los a\u00f1os cincuenta fui invitado al Palacio Belvedere de Varsovia a la presentaci\u00f3n de los Premios del Estado otorgados a los artistas, escritores y acad\u00e9micos elegidos. El Primer Secretario, el Primer Ministro, la crema y nata de los dignatarios del Partido y los inspectores generales asistieron a la recepci\u00f3n. Cuando terminaron los discursos y los brindis, y las mesas antiguas estilo Imperial estaban vac\u00edas de vodka, caviar, rollos de jam\u00f3n, pepinillos y Coca-Cola, camin\u00e9 hacia la ventana. Estaba en lo alto, con impecables proporciones cl\u00e1sicas, con vista a la parte m\u00e1s hermosa del viejo Parque Lazenki, que estaba cerrado al p\u00fablico por razones de seguridad. Pero esa noche, se hab\u00edan colocado gruesos cortinajes y no se pod\u00eda ver nada, as\u00ed que me sent\u00e9 en una silla y empec\u00e9 a mecerme. Cuando me mec\u00ed demasiado fuerte y perd\u00ed el equilibrio, dos pesadas manos cayeron sobre mis hombros y me empujaron de regreso. Hab\u00eda dos miembros de la Polic\u00eda Secreta escondidos detr\u00e1s de los cortinajes.<\/p>\n<p>&#8220;Una comedia me persigue en la cabeza&#8221;, escribi\u00f3 G\u00f3gol en <em>Confesi\u00f3n de un autor<\/em>, la <em>beztolkovshchina<\/em>. Y le escribi\u00f3 a sus amigos: &#8220;La aterradora <em>beztolkovshchina<\/em> de nuestros tiempos nos invade a todos <em>nosotros<\/em> con una terrible melancol\u00eda&#8221;. Esta palabra rusa, casi intraducible, significa confusi\u00f3n, laberinto, lodo. Todas estas consonantes silbantes y chasqueantes conllevan una sensaci\u00f3n de opresi\u00f3n. La <em>beztolkovshchina<\/em> de G\u00f3gol es una pesadilla. Como las dos ratas negras y sobrenaturalmente grandes que el Alcalde sue\u00f1a la noche anterior de la llegada del Inspector. Los sue\u00f1os prof\u00e9ticos proclaman la tragedia. Pero la horrible pesadilla del Alcalde anuncia una comedia y provoca risa en las butacas. En &#8220;La nariz&#8221;, &#8220;El abrigo&#8221; y <em>El Inspector<\/em> encontramos la misma tragicomedia aterradora y grotesca que pensamos era un descubrimiento del teatro de los a\u00f1os cincuenta, de Ionesco y Beckett. El Alcalde promete que si tiene la suerte de salir del problema, ofrecer\u00e1 a la iglesia una vela, &#8220;incluso lo mejor del mundo&#8221;. Pero la pesadilla de G\u00f3gol, como en ning\u00fan otro hasta la aparici\u00f3n de Kafka, sucede a la luz del d\u00eda, as\u00ed que cada detalle se vuelve gr\u00e1fico. &#8220;Har\u00e9 que cada maldito tendero venga con ciento veinte libras de cera para esa vela&#8221;.<\/p>\n<p>En el mundo de G\u00f3gol todo es agrandado, como si se le observara a trav\u00e9s de lentes de aumento; gr\u00e1fico, lineal sin sombras, casi incoloro. Narices, panzas, risas zorrunas se hacen m\u00e1s y m\u00e1s grandes y m\u00e1s parecidas a una caricatura. G\u00f3gol debi\u00f3 haber sido ilustrado por Daumier. &#8220;El mundo es divertido y aterrador a la vez&#8221;, sol\u00eda escribir a sus amigos. En <em>El inspector general<\/em> todos est\u00e1n asustados todo el tiempo. &#8220;Casi me muero de miedo&#8221; le dice Dobchinsky a Bobchinsky. &#8220;Te sientes tan asustado&#8230; y no sabes por qu\u00e9&#8221;, le dice el Director de Caridades al Superintendente de las Escuelas. &#8220;Siento que no me puedo deshacer del miedo&#8221;, susurra el Alcalde en el o\u00eddo de su esposa en la rec\u00e1mara. La viuda de un cabo (corporal) &#8220;fue encontrada flagel\u00e1ndose&#8221;. Hab\u00eda sido golpeada a manos de polic\u00edas bajo las \u00f3rdenes del Alcalde. En esta imagen de la viuda &#8220;flagel\u00e1ndose&#8221;, vislumbramos una de las visiones de George Orwell. Al final de la comedia la palabra &#8220;Siberia&#8221; se menciona en dos ocasiones. Esta farsa empieza y termina con miedo.<\/p>\n<p>&#8220;El funcionario que ha llegado de San Petersburgo con instrucciones del Gobierno lo convoca a su presencia. Est\u00e1 hospedado en la posada&#8221;. La Casa del Placer y el Ascenso se convierte ahora en la Casa del Horror. &#8220;\u00bfEl Inspector General? \u00bfUsa bigote? \u00bfQu\u00e9 tipo de bigote?&#8217;. El inspector anunciado por el polic\u00eda tiene un bigote real. El Alcalde, los notables locales con sus esposas e hijas quedan de pie petrificados, los ojos bien abiertos y los brazos estirados hasta que cae el tel\u00f3n. Meyerhold se dio cuenta primero de la visi\u00f3n inicial de G\u00f3gol en la rid\u00edcula y horripilante efecto esc\u00e9nico de reemplazar a los actores con marionetas de tama\u00f1o real. La Casa del Orden y la Virtud aparece como la Casa del Horror.<\/p>\n<p>El final de la comedia regresa a su comienzo. El inspector de Petersburgo se hospeda en la misma posada. En un chico rato, el Alcalde con Dobchinsky y Bobchinsky correr\u00e1n a invitarlo, del mismo modo que invitaron a Khlestakov, a negociar en el hospital, donde se le servir\u00e1 un delicioso labard\u00e1n frito con mantequilla. Al siguiente d\u00eda, el juez, el Director de Caridades, el Superintendente de las Escuelas y el pobre Administrador de Correos se alinear\u00e1n en el hotel para ofrecer pr\u00e9stamos sin vuelta al nuevo Inspector, inclinando sus cuellos en salutaciones bajas.<\/p>\n<p>La nueva comedia principia donde la vieja termina. G\u00f3gol ten\u00eda una sorprendente y total comprensi\u00f3n del <em>Tartufo<\/em> de Moli\u00e9re. Org\u00f3n encuentra a su Inspector General en el vest\u00edbulo de la iglesia, y el Alcalde encuentra que est\u00e1 en una posada en un costado del camino, pero en ambas obras maestras de la comedia el brib\u00f3n y el mentiroso de la farsa tradicional representan a la M\u00e1s Alta Autoridad. &#8220;Un hombre santo, \u00bfusa peluca? \u00bfQu\u00e9 tipo de peluca?&#8221;. Tartufo, un <em>faux-d\u00e9vot<\/em>, se comporta a s\u00ed mismo hasta que sus deseos pecaminosos sacan lo mejor de \u00e9l, como un verdadero devoto o un hip\u00f3crita santurr\u00f3n, directamente salido de la Sociedad del Santo Sacramento. La m\u00e1scara es su rostro y su rostro es una m\u00e1scara, como Rachmiel Brandwajn escribi\u00f3 perceptivamente en su ensayo sobre Tartufo. Un parang\u00f3n fingido de la virtud act\u00faa como un verdadero parang\u00f3n de la virtud. Un inspector general imaginario act\u00faa como un real inspector general. El gendarme, quien en el final de la obra de G\u00f3gol anuncia la llegada del funcionario (&#8220;con base en las m\u00e1s altas \u00f3rdenes&#8221;) de Petersburgo, reproduce en la estructura profunda de la comedia la funci\u00f3n del Oficial de la Guardia que al final de Tartufo tambi\u00e9n aparece &#8220;con base en las m\u00e1s altas \u00f3rdenes&#8221; a fin de salvar a Org\u00f3n e imponer justicia al Impostor. G\u00f3gol brinda una interpretaci\u00f3n severa e inmisericorde de Moliere: en la conclusi\u00f3n de El Inspector General, el impostor imaginario es intercambiado por el verdadero.<\/p>\n<p>La nueva comedia empieza donde la vieja sale. En esta \u00faltima transformaci\u00f3n ingeniosa de la estructura tradicional, tanto las Casas del Miedo y el Horror son una y la misma Casa del Soborno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>5<\/strong><\/p>\n<p>En la noche de estreno de <em>El Inspector General<\/em> en Petersburgo, en abril de 1836, en el gran palco del Teatro Alexander, el Zar sonri\u00f3 y tal vez incluso aplaudi\u00f3 amablemente. Las butacas y palcos estaban llenos de pr\u00edncipes y condesas, gobernadores y jefes de departamentos, y probablemente de el mismo c\u00edrculo habitual que describe Khlestakov como &#8220;el Ministro de Relaciones Exteriores, los Embajadores de Francia, Inglaterra, Alemania y yo&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;No es como cualquier cosa, es una farsa infamatoria&#8221;, cuenta Pavel Annenkov en sus memorias respecto a la opini\u00f3n un\u00e1nime de los espectadores de Petersburgo. No existe raz\u00f3n para no creerle a un miembro de la camarilla Real. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, un gran actor ruso M.S. Shchepkin, el Alcalde en la primera puesta de Mosc\u00fa, escribi\u00f3 a su amigo I.I. Sosnitsky, quien actu\u00f3 el Alcalde en Petersburgo: &#8220;El p\u00fablico, golpeado por algo enteramente nuevo, se ri\u00f3 mucho. Y todav\u00eda, yo esperaba una mejor recepci\u00f3n. Estaba completamente sorprendido, pero una persona de la alta sociedad me dio razones muy divertidas: &#8216;C\u00f3mo puedes esperar que la obra sea mejor recibida cuando la mitad del p\u00fablico estaba formada de aquellos que toman y la otra mitad de aquellos que dan&#8221;.<\/p>\n<p>G\u00f3gol le dio a <em>El Inspector<\/em> un ep\u00edgrafe proveniente de un proverbio popular: &#8220;No culpes al espejo si tu cara est\u00e1 deforme&#8221;. Las grandes comedias siempre son espejos. Pero <em>El inspector de G\u00f3gol<\/em> es la primera y probablemente la \u00fanica comedia que dondequiera que se act\u00fae lleva a cabo su funci\u00f3n teatral como un espejo. Cuando al final el Alcalde y los otros notables permanecen inm\u00f3viles como t\u00edteres (ojo al corregir) gigantes, el p\u00fablico y el escenario intercambian roles. En la noche de estreno en Petersburgo, el teatro estaba lleno: ambas Casas de la buena y la mala reputaci\u00f3n tomaron su lugar entre el p\u00fablico. &#8220;\u00bfDe qu\u00e9 se est\u00e1n riendo? \u00a1Se est\u00e1n riendo de ustedes mismos!&#8221; Esta l\u00ednea extraordinariamente brillante, gritada directamente al p\u00fablico por el Alcalde, la agreg\u00f3 G\u00f3gol despu\u00e9s de la primera funci\u00f3n.<\/p>\n<p>Escritores y periodistas estuvieron tambi\u00e9n presentes en esa noche hist\u00f3rica. Lo que el pataleante grit\u00f3 furioso tambi\u00e9n estaba dedicado a ellos. &#8220;No es suficiente convertirse en un abasto de risa -habr\u00e1 alg\u00fan escribano, alg\u00fan tira-tintas, que los pondr\u00e1 en una comedia&#8221;. Entre todos esos escribanos, &#8220;los malditos liberales&#8221;, escondido modestamente en un rinc\u00f3n oscuro estaba, probablemente, Ivan Vaiulyevich Tryapichkin, a quien Khlestakov le envi\u00f3 la carta describiendo toda la aventura, y pidi\u00e9ndole que la usara en una de sus columnas: &#8220;Dales a todos el golpe que se merecen&#8221;. Si no hubiera enviado la carta, su fraude no hubiera sido detectado tan pronto.<\/p>\n<p>En <em>El Mis\u00e1ntropo<\/em>, Celimena de Moli\u00e9re fue arruinada por una pasi\u00f3n muy semejante de componer retratos sat\u00edricos (de &#8220;personajes de la sociedad&#8221;) que ella enviaba en cartas a sus amigos. El pobre empleado de oficina (ojo arreglar arriba) copista en la comedia de G\u00f3gol tiene, como Celimena, el alma de un escritor y encuentra la ruina debido a su ambici\u00f3n y a sus talentos literarios escasos. &#8220;Quiero entrar a la literatura por mis propios medios&#8221;, le escribe a Tryachipkin. &#8220;Despu\u00e9s de todo, uno quiere algo de comida espiritual&#8221;. Khlestakov puede so\u00f1ar con sand\u00edas que cuestan setecientos rublos , trajes de Mariscal de Campo, residencias repletas de condes y pr\u00edncipes, pero sus verdaderos ensue\u00f1os se ocupan de otra cosa. &#8220;A menudo estoy en c\u00edrculos literarios&#8230;. en t\u00e9rminos amistosos con Pushkin. Debo confesar que vivo para la literatura&#8221;. Khlestakov es en sus sue\u00f1os el autor de una comedia. \u00a1Y qu\u00e9 comedia! \u00a1Fue \u00e9l quien escribi\u00f3 <em>Las bodas de F\u00edgaro<\/em>!<\/p>\n<p>&#8220;No existe alguien que por un minuto -o incluso por un varios minutos- que no se haya transformado o vaya a transformarse en un Khlestakov, aunque naturalmente \u00e9l se reh\u00fase a admitirlo. Incluso hacemos burla de esta costumbre -pero s\u00f3lo, por supuesto, cuando lo descubrimos en otra persona&#8221;, escribi\u00f3 G\u00f3gol en una carta a un amigo en mayo de 1836. Flaubert escribi\u00f3 la famosa sentencia &#8220;Madame Bovary, c\u00b4est moi&#8221;. Pero la repentina identificaci\u00f3n de G\u00f3gol con Khlestakov es todav\u00eda m\u00e1s inesperada e intrigante. &#8220;Incluso el oficial inteligente de la guardia imperial&#8221; contin\u00faa G\u00f3gol en la misma carta, &#8220;incluso el eminente jefe de la familia, incluso nuestro hermano, el pecador hombre de letras, se convertir\u00e1 en alg\u00fan momento en un Khlestakov&#8221;.<\/p>\n<p>Khlestakov se convierte en un inspector general a pesar de s\u00ed mismo pero este inspector a pesar de s\u00ed mismo es tambi\u00e9n el autor de una comedia a pesar de s\u00ed mismo. Despu\u00e9s de todo, envi\u00f3 una historia sobre el inspector general a pesar de s\u00ed mismo a su amigo Tryapichkin. El inspector general a pesar de s\u00ed mismo es el autor de la comedia, pero el autor de la comedia tambi\u00e9n es un inspector general a pesar de s\u00ed mismo. Los actores de la comedia (que reflejan las costumbres del tiempo), sus actores reales, se sientan en el p\u00fablico; y apenas la comedia termina cuando ellos empiezan a actuarla de nuevo en la vida real. Las grandes comedias no s\u00f3lo empiezan donde terminan; sus primeras noches son a menudo el principio de una nueva comedia, que se repite y confirma en la vida real el texto escrito para el escenario. Tartufo fue prohibido despu\u00e9s de su primera funci\u00f3n en Versalles, a la que asistieron (como en <em>El Inspector general<\/em>) el Rey y personajes que eran los dobles de los que retrataba la obra. Durante los cinco a\u00f1os siguientes, Moliere tuvo que batallar con los Orgones y los Tartufos para llevar a cabo las m\u00e1s grandes de sus comedias.<\/p>\n<p>El tema menos esperado y sorprendente de <em>El inspector general<\/em> es la historia del origen de la comedia, que est\u00e1 escrita justamente dentro de la obra. El principio y el final de la intriga est\u00e1 construido a partir de dos cartas interceptadas y le\u00eddas en el escenario; la primera anuncia la llegada del verdadero inspector y la segunda es el desenmascaramiento del falso inspector. Pero en la segunda carta, el inspector a pesar de s\u00ed mismo ya es el autor de la comedia sobre el inspector a pesar de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>&#8220;Cada trabajo, cada novela&#8221;, escribe Tzvetan Todorov en su ensayo sobre <em>Las relaciones peligrosas<\/em> , la novela epistolar de Choderlos de Laclos, &#8220;cuenta, a trav\u00e9s de la narraci\u00f3n de los eventos, la historia de su propio g\u00e9nesis, su propia historia&#8230; Cada novela trata de arrastrarnos hacia s\u00ed, y podemos decir que realmente empieza donde termina. Puesto que la existencia de una novela radica en el \u00faltimo lazo de su trama y ah\u00ed, donde la historia contada, la historia de la vida real termina, ah\u00ed es donde la historia de su narraci\u00f3n, de su historia literaria empieza&#8221;.<\/p>\n<p>La representaci\u00f3n de una comedia es el \u00faltimo lazo en su trama con mayor medida que en una novela. &#8220;La historia de su narraci\u00f3n&#8221; es la comedia que se act\u00faa a s\u00ed misma. El aspecto c\u00f3mico de una historia es por tanto la historia de la comedia. El d\u00eda despu\u00e9s del estreno de <em>El Inspector General<\/em>, G\u00f3gol se descubri\u00f3 a s\u00ed mismo en los zapatos de Khlestakov y actuando un doble rol: el de inspector general y el de libelista. Con excepci\u00f3n de que el escenario donde se encontraba no era un pueblo de provincia, sino Petersburgo y toda Rusia. El autor de la comedia <em>El inspector general<\/em> se convirti\u00f3 en el Gran Inspector General. A pesar de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Sobre la partida de Khlestakov el Alcalde manda traer una alfombra persa de color azul y la pone en su carruaje. Sobre esta &#8220;alfombra tr\u00e1gica&#8221;, como Nabokov la llama, el inspector a pesar de s\u00ed mismo hace su salida vol\u00e1til hacia el sonido de plata de las campanas de los caballos y hacia la l\u00edrica reprimenda del conductor a sus m\u00e1gicos corceles: &#8220;Vamos, mis corceles alados!&#8221;. En un carruaje similar conducido por una troika, Chichikov dejaba Rusia al final de la primera parte de <em>Las almas muertas<\/em>, y as\u00ed lo hizo G\u00f3gol mismo, &#8220;nuestro hermano, el pecador hombre de letras&#8221;, espantado de su propio inspector s\u00f3lo tres meses despu\u00e9s del estreno. &#8220;D\u00edganle a los cocheros que recibir\u00e1n un rublo cada uno, y -obl\u00edgalos a ir r\u00e1pido, tan r\u00e1pido como cocheros, y d\u00e9jenlos cantar canciones&#8230;&#8221;. Antes de partir, en junio de 1836, le escribi\u00f3 a un amigo: &#8220;Ah, no permanecer en el mismo sitio m\u00e1s de dos d\u00edas. Me gustar\u00eda ser un mensajero, un corredor de postas, un conductor. Me voy al extranjero. Un autor de comedias debe vivir fuera de su pa\u00eds&#8221;. Khlestakov fue el inspector en un pueblo s\u00f3lo durante dos d\u00edas. Y \u00e9l, tambi\u00e9n, tuvo que huir.<\/p>\n<p>El gran inspector a pesar de s\u00ed mismo repentinamente fue atrapado por el p\u00e1nico. &#8220;Todos est\u00e1n en mi contra: los hombres del gobierno, los polic\u00edas, los tenderos, los hombres de letras. Juntos, chismean sobre mi obra. Y, yo mismo, empiezo a aborrecerla&#8221;. G\u00f3gol estaba asustado de las acusaciones de la camarilla Real sobre que \u00e9l quer\u00eda golpear m\u00e1s alto de los sobornables de provincia y que hab\u00eda difamado a toda Rusia. Estaba igualmente aterrado por las voces de los entusiastas que lo aclamaban como un dem\u00f3crata, un liberal, un implacable cr\u00edtico de la autocracia; pero en mayor medida de aquellos que, como Belinsky, vieron en \u00e9l a &#8220;un poeta de la vida real&#8221;, el autor de un <em>Las bodas de F\u00edgaro<\/em> ruso. Como todos sabemos, <em>Las bodas de F\u00edgaro<\/em> fue escrita por Khlestakov, &#8220;nuestro hermano, el pecador hombre de letras&#8221;. A principio de los a\u00f1os mil ochocientos cuarenta, debilitado y recluido debido a su mala salud cr\u00f3nica, G\u00f3gol atraves\u00f3 una crisis que marc\u00f3 una nueva fase de su vida, etiquetada por algunos como m\u00edstica. &#8220;El siervo real del Zar&#8221; empez\u00f3 a denunciar sus propias obras maestras. En 1846, en una Adenda al Enredo de <em>El inspector general<\/em>, declara como el autor de la comedia, &#8220;Miren atentamente al pueblo descrito en la obra. Todo mundo sabe que no existe un lugar as\u00ed en toda Rusia&#8221;.<\/p>\n<p>En 1954, viaj\u00e9 a China con un grupo de escritores polacos. Nuestros hu\u00e9spedes estaban un poco reacios a llevarnos a pasear por las calles. Pero una ma\u00f1ana en Shangai nos dejaron visitar un parque. Dos ni\u00f1os en harapos, una ni\u00f1a de probablemente cuatro a\u00f1os y un ni\u00f1o de siete, se acercaron a nosotros, mendigando. &#8220;Siglos de hambre&#8221;, le dije a nuestro gu\u00eda, &#8220;no se pueden borrar en cinco a\u00f1os&#8221;. \u201cF\u00edjese bien, camarada, no existen ni\u00f1os as\u00ed en toda China\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Traducci\u00f3n de David Olgu\u00edn<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El autor de comedias o El Inspector General Jan Kott &nbsp; \u00bfUsa bigote? \u00bfQu\u00e9 tipo de bigote? G\u00f3gol, El inspector general. 1 En ninguna otra gran comedia hay tanta pl\u00e1tica sobre el comer como en El inspector general de G\u00f3gol. Es natural, pues todo empieza cerca del puesto donde venden pays calientes. 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