{"id":2980,"date":"2020-03-17T00:47:42","date_gmt":"2020-03-17T06:47:42","guid":{"rendered":"https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/?p=2980"},"modified":"2020-03-17T00:48:43","modified_gmt":"2020-03-17T06:48:43","slug":"rosa-maria-bianchi-por-david-olguin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/rosa-maria-bianchi-por-david-olguin\/","title":{"rendered":"Rosa Mar\u00eda Bianchi. Por David Olgu\u00edn"},"content":{"rendered":"<p class=\"s3\"><span class=\"s2\">Rosa Mar\u00eda Bianchi<\/span><\/p>\n<p class=\"s4\">Por David Olgu\u00edn<\/p>\n<p class=\"s3\">Debo haber visto por primera vez a Rosa Mar\u00eda Bianchi por all\u00e1 de febrero de 1981. Ya me hab\u00eda sorprendido en <span class=\"s5\">La honesta persona de<\/span> <span class=\"s5\">Sechu\u00e1n<\/span> y <span class=\"s5\">Los veraneantes<\/span>, pero a ella, en persona, la recuerdo a\u00fan m\u00e1s imponente en las audiciones y el proped\u00e9utico de aquel verano del 81: una cabellera esponjada de le\u00f3n, su inconfundible nariz larga y recta que le hered\u00f3 a su hijo Jos\u00e9 Mar\u00eda, los ojos hondos sobre unas ojeras inevitables y toda ella due\u00f1a de una elegancia que, a la fecha, despliega belleza en cuanto se planta dentro y fuera de un escenario.<\/p>\n<p class=\"s6\">El CUT estaba iniciando actividades en sus nuevas instalaciones del Centro Cultural Universitario y todo aquello ten\u00eda cierto aire de grandeza. Rosa pertenec\u00eda a la legendaria generaci\u00f3n de <span class=\"s5\">In m<\/span><span class=\"s5\">emoriam<\/span>, ven\u00eda de hacer <span class=\"s5\">Sechu\u00e1n<\/span> y poco despu\u00e9s, la ver\u00edamos trabajar en <span class=\"s5\">De la vida de las marionetas<\/span>. Hay una dosis de casualidad en la construcci\u00f3n de una carrera y al joven que yo fui, sin mayor referencia que un gusto general por el teatro, le toc\u00f3 el privilegio de estar cerca de Rosa y de otros maestros esenciales en el CUT de entonces.<\/p>\n<p class=\"s6\">Descubr\u00ed, para deleite de mi inevitable vocaci\u00f3n detortura interna, condici\u00f3n sicol\u00f3gica que no me abandonar\u00eda a lo largo de mi estancia en el CUT, que la enorme actriz y la generosa mujer de la que hablo, no solo ten\u00eda de le\u00f3n la cabellera \u2013recuerdo que, para hacer ejercicio, sol\u00eda domar su pelo con una cola de caballo sujeta con donitas. Rosa era toda firmeza. Nadie hac\u00eda m\u00e1s abdominales o sentadillas que ella y solo ella marcaba el ritmo del trabajo con su voluntad de hierro y sudeterminaci\u00f3n a toda prueba.<\/p>\n<p class=\"s6\">El tiempo me dio la ocasi\u00f3n de conocer m\u00e1s de ese rasgo de car\u00e1cter de la Bianchi: la voluntad como mecanismo para pensar en escena, en un sentido actoral; la voluntad para decidir en qu\u00e9 se cree, la voluntad como un instrumento para no abandonar la ficci\u00f3n -\u00a1no te salgas, pod\u00eda gritar iracunda!-, pero tambi\u00e9n la voluntad como uno de nuestros medios para reconstruirnos aun en el infortunio.<\/p>\n<p class=\"s6\">Creo que Rosa Mar\u00eda Bianchi es una actriz que se construye y se reconstruye una y otra vez, que ha decidido \u2013en la mayor medida de lo posible- los rumbos de su carrera, que sopesa y pondera -hasta con frialdad- sus decisiones art\u00edsticas y de vida. Es proverbial su dos de tres para decidir si entra a un trabajo; pone en la balanza tres piezas: director, texto y equipo de trabajo: \u201cvoy si tengo dos de tres\u201d.<\/p>\n<p class=\"s6\">Elegir y, de esta manera, oponer resistencia a los imponderables de la vida, ha sido, me atrever\u00eda a decir, elsigno que gu\u00eda las determinaciones de Rosa. Es una de esas personas que tienen el valor y el coraje de renunciar a todo un camino de vida en determinado momento y que hace del miedo al futuro un mecanismo de acci\u00f3n, un instructivo para rehacerse y renovarse.<\/p>\n<p class=\"s6\">Acaso esa intuici\u00f3n o convicci\u00f3n de que los telones se cierran solo para abrirse de nuevo, le vino de su historia como emigrante, cuando dej\u00f3 Argentina sin mayor seguridad que aquella que se pod\u00eda brindar a s\u00ed misma.Rosa Mar\u00eda estudi\u00f3 peluquer\u00eda en su natal Rosario; decide emigrar a M\u00e9xico en los a\u00f1os setentas y ya entrada en sus veintitantos a\u00f1os, se topa con H\u00e9ctor Mendoza en Bellas Artes y con \u00e9l se va al CUT a terminar sus estudios. Resulta por dem\u00e1s elocuente la an\u00e9cdota que cuenta el d\u00eda en que Mendoza le puso un ultim\u00e1tum: \u201ctienes dos mesespara borrar tu acento argentino\u201d, le dijo. Rosa resolvi\u00f3 la amenaza sin problemas. Un d\u00eda me toc\u00f3 presenciar en su casa el cambio autom\u00e1tico de acento: contest\u00f3 el tel\u00e9fono -era mam\u00e1 que llamaba desde Rosario- y el acento regres\u00f3 como si nada, con la fuerza de la infancia y los recuerdos del Sur.<\/p>\n<p class=\"s6\">Al andar de los a\u00f1os, cuando dej\u00f3 de ser mi maestra y me pude contar entre sus amigos, fui testigo de esa voluntad de hierro que llev\u00f3 a Rosa, en los altibajos de la vida, a poner en pr\u00e1ctica el ejercicio de los borrones y cuentas nuevas. Mudarse por mejorarse, parec\u00eda ser la divisa. Rosa supo garantizar con su trabajo la seguridad econ\u00f3mica de los suyos, y con gran tino y lucidez, con paciencia y sabidur\u00eda, con la entrega de quien elige el lugar donde cree que debe estar, con plena libertad y responsabilidad, lleg\u00f3 el momento en que regres\u00f3 a sus or\u00edgenes, una y otra vez, en trabajos con directores como Mendoza, Margules, Jos\u00e9 Luis Cruz, Jorge Vargas, Daniel Veronese o Roberto Szuchumacher.<\/p>\n<p class=\"s6\">Rosa se sobrepone, se rebela contra los l\u00edmites, le da la vuelta a los callejones sin salida, sigue esa especie de metaf\u00edsica de la voluntad y abraza un querer con determinaci\u00f3n admirable. Como actriz, es un deleite ver ese ejercicio interno en la toma de decisiones en el presente de las controversias internas de un personaje. Como amiga, Rosa es fuente de inspiraci\u00f3n por esa capacidad para hacer un pleno ejercicio de responsabilidad en los avatares de la vida. Si como actriz sorprende susabidur\u00eda en la toma de decisiones y en la minuciosa construcci\u00f3n interna de su trabajo, en la vida, ese aplomo la vuelve una amorosa consejera, una mujer que sabe del valor de la amistad, una mujer pr\u00e1ctica y afectuosa. Es interesante pensar que precisamente esos atributos personales la vuelven una actriz confiable, que lee perfectamente y hasta con serenidad la direcci\u00f3n de la ola para suspenderse con precisi\u00f3n en la cresta y romper contra la orilla buscando aun la mirada de sus compa\u00f1eros y batallando por mantener vivo ese hacer colectivo en el presente de la escena.<\/p>\n<p class=\"s6\">Rosa sabe mucho de forjar un car\u00e1cter, de disciplina, ambici\u00f3n y de fortaleza interior, lecciones todas que nos ha dado a los que hemos tenido el privilegio de gozar de su amistad. As\u00ed que me emociona escribir estas palabras a la gran actriz, la maestra de muchas generaciones de actores a los que, de manera generosa, sigue viendo en escena con gran inter\u00e9s, a la mujer admirable, a la amiga <span class=\"s5\">generrosa<\/span> que sabe de hospitalidad, de comunicaci\u00f3n humana, de la calidez necesaria para acompa\u00f1arnos mutuamente en nuestras fragilidades y diarias dificultades. El acompa\u00f1amiento que Rosa Mar\u00eda ha hecho con algunos de sus alumnos la convierten no solo en maestra de arte, sino en maestra de vida. Rosa empuja, rega\u00f1a, facilita, opina amorosamente, nos mira hacer con benevolencia, se preocupa y busca estrechar los lazos que le dan sentido a nuestras aventuras. Es una mujer delicada y que sabe gozar, es independiente y viajera, es hermosa y lo ha sabido, tiene garbo y salero. Y, por si algo le faltara, ve todo el teatro que se hace y siempre busca analizar, discutir; no hay mejor cartelera que Rosa Mar\u00eda.<\/p>\n<p class=\"s6\">Gracias, querida maestra, por todo lo que nos has dado. Por tu aliento, tu respeto, tu mirada que ense\u00f1a con claridad, sin complacencia y hasta con dulzura. Que la vida te siga deparando muchas sorpresas gratas, dentro y fuera de escena.<\/p>\n<p class=\"s7\"><a name=\"_GoBack\"><\/a>Teatro El Milagro, 19 de febrero de 2019<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rosa Mar\u00eda Bianchi Por David Olgu\u00edn Debo haber visto por primera vez a Rosa Mar\u00eda Bianchi por all\u00e1 de febrero de 1981. 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