{"id":2499,"date":"2019-03-04T11:28:20","date_gmt":"2019-03-04T17:28:20","guid":{"rendered":"https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/?p=2499"},"modified":"2019-03-04T11:33:23","modified_gmt":"2019-03-04T17:33:23","slug":"victor-weinstock-a-proposito-de-albee","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmilagro.org.mx\/st\/victor-weinstock-a-proposito-de-albee\/","title":{"rendered":"V\u00edctor Weinstock a prop\u00f3sito de Albee"},"content":{"rendered":"<h1>Jugar a ser otros<\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Reed Albee, padre adoptivo del dramaturgo estadunidenseEdward Franklin Albee III, era miembro de una familia deexitosos empresarios de vodevil. El abuelo del dramaturgo, Edward Franklin Albee II, reinaba sobre un extenso circuito de teatros y espect\u00e1culos en los Estados Unidos. Su madre adoptiva, Frances Loring \u201cFrankie\u201d Cotter Albee, fue una alta y hermosa mujer inclinada a frivolidades sociales y placeres vanos. No es dif\u00edcil imaginar la teatralidad en la relaci\u00f3n de pareja entre Reed y Frankie. Y Albee es un dramaturgo que germina sus personajes en las tierras f\u00e9rtiles de su vivero \u00edntimo. De acuerdo a Anne Paolucci, Albee escribe \u201cde adentro hacia afuera.\u201d De ah\u00ed que florezcan actos de vodevil en sus piezas. Los personajes de sus obras son el fruto de este ejercicio \u00edntimo: acostumbran a jugar a ser otrospara no enfrentarse a s\u00ed mismos, entran naturalmente a un juego de roles para comunicarse unos con otros de formas descarnadas y penetrantes, bajo la seguridad de una ilusi\u00f3n, una frivolidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En <span class=\"s3\">\u00bfQui\u00e9n teme a Virginia Woolf?<\/span> los viejos lobos del mar acad\u00e9mico, George y Martha, representan las partes m\u00e1s oscuras y jugosas de su historia en la sala de su casa ante Nick y Honey, un par de ingenuos espectadores invitados a una noche de juegos y exorcismos. Estos no pueden saber, sino apenas adivinar hacia el final del drama, junto con losespectadores en la sala, de qu\u00e9 realmente trata el juego de aquellos. Y la \u00fanica forma de escapar de este juego cruel es romper las reglas, dejar de representarse a s\u00ed mismos, dejar de construir personajes y atreverse a vivir sin ilusiones, sin m\u00e1scaras. A\u00fan al borde de la destrucci\u00f3n total, declarada la guerra de aniquilaci\u00f3n, George y Martha son capaces de representar otro acto de vodevil frente a sus j\u00f3venes v\u00edctimas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Incluso en <span class=\"s3\">La cabra o \u00bfQui\u00e9n es Sylvia?<\/span> Martin hace lo posible por confesar a su esposa su reci\u00e9n descubierto gusto por el bestialismo, justo al principio del drama, a trav\u00e9s de una peque\u00f1a escena que el mismo dramaturgo describe como una mala imitaci\u00f3n de la teatralidad de N\u00f6el Coward, es decir, un vodevil que aspira a lo sofisticado. Sin embargo, este otro matrimonio, a diferencia de George y Martha, no acostumbra a desgarrarse. As\u00ed como los actores en el proceso de montaje de QTWV suelen preguntarse por qu\u00e9 sigue unida la vieja pareja y qu\u00e9 tan unidos saldr\u00e1n los j\u00f3venes, en LCQS la pregunta obligada es por qu\u00e9 una pareja de amantes perfectos de repente se derrumba. Sea como sea, ninguno de los personajes de estas obras magistrales escapa a la teatralidad albeeg\u00f3rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Podemos encontrar ejemplos de esta teatralidad dentro del teatro en pr\u00e1cticamente todas las obras de Albee, si no es que en el canon completo. Ya desde su primera obra, <span class=\"s3\">La historia del <\/span><span class=\"s3\">zool\u00f3gico<\/span>, Jerry representa su desastrosa biograf\u00eda en pleno Central Park para Peter. Y con toda grandilocuencia anuncia a media obra \u201cLA HISTORIA DE JERRY Y EL PERRO\u201d para enseguida representarse a s\u00ed mismo ante su \u00fanico espectador cautivo, con tal destreza que debe hipnotizarlo, de acuerdo a las acotaciones del autor. Casi cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de escrita, Albee agrega una precuela y titula a la obra completa como <span class=\"s3\">En casa en el zoo<\/span>. Y al final del primer acto, Peter y Ann representan para s\u00ed mismos la animalidad que podr\u00eda salvar su matrimonio del fastidio. Asimismo, al final del primer acto de <span class=\"s3\">Marina<\/span>, los viejos Nancy y Charlie, otra pareja a la que sorprendemos al borde del aburrimiento, se ve en la necesidad de representarse como bestias sumisas ante la amenaza de un par de lagartijas marinas que han decidido evolucionar. La familia disfuncional que conocemos en <span class=\"s3\">Sue\u00f1o americano<\/span> es una parodia de la familia adoptiva de Albee. Su abuela materna Cotter siempre fue su mejor aliada, como lo es del chico perfecto que llega a la casa como un producto de cat\u00e1logo. Reed y Frances ocultaron a Edward Albee la muerte de la querida abuela en parte para que \u00e9l no se presentara al entierro. La misma familia disfuncional representa en <span class=\"s3\">Caja<\/span><span class=\"s3\"> de arena<\/span> el entierro de la abuela desechable. En <span class=\"s3\">Diminuta Alicia<\/span> incluso aparece en el escenario, en la sala de la viuda rica, la maqueta de esa misma casa en la que se mueve ella misma. Puede ser que su confundido hu\u00e9sped, Julian, secretario del Cardenal e intermediario entre su fortuna y la Iglesia, acabe siendo una peque\u00f1a representaci\u00f3n de s\u00ed mismo en dicha maqueta, junto a la diminuta Alicia. <span class=\"s3\">Contando las maneras<\/span> es un descarado espect\u00e1culo de vodevil que cuenta las maneras en que se enamora y se desenamora una pareja. La vieja pareja de <span class=\"s3\">La obra del beb\u00e9<\/span> enreda a la joven pareja con una abrumadora s\u00e1tira de sus deseos para robar su beb\u00e9 real y ense\u00f1arle a la mala que la vida sin heridas no es vida. Los ejemplos de la teatralidad albeeg\u00f3rica sobran: algunas veces la obra enteraes un vodevil, otras obras son plet\u00f3ricas en destellos teatrales tan sutiles como reveladores. Los personajes de Albee suelen ser actores amateurs, diletantes entre la realidad y la ilusi\u00f3n, buenos o malos int\u00e9rpretes de su drama mundano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En estos juegos de roles nuestro dramaturgo del adentro hacia afuera explora, obra tras obra, distintas iteraciones de su drama personal. No por nada jugar a ser otros es de hecho una t\u00e9cnica psicoterap\u00e9utica en la que los participantes simulan una situaci\u00f3n de la vida diaria. Cada miembro del grupo se representa a s\u00ed mismo en una situaci\u00f3n concreta. Cada quien se vuelve consciente de su actuaci\u00f3n en la realidad, en el drama cotidiano, y de los conflictos que naturalmente resultan del encuentro entre dos o m\u00e1s actores, como personajes de teatro en el escenario de la vida. El distanciamiento brechtiano de uno mismo parad\u00f3jicamente detiene juicios y prejuicios para facilitar la cercan\u00eda con los otros, y por ende la empat\u00eda entre los participantes. Si extrapolamos la experiencia liberadora potencial de la psicoterapia al escenario de la teatralidad albeeg\u00f3rica, es posible entender la dimensi\u00f3n de la purga que padecen George y Martha al final de QTVW, as\u00ed como de la \u00fanica potencial salvaci\u00f3n de la familia Gray <a name=\"_GoBack\"><\/a>en LCQS: imaginar, como quisiera la esposa y madre perfecta que fuera posible, que nada de su \u00faltimo d\u00eda fuera cierto, que siguen siendo esafamilia t\u00edpicamente grandiosa que de inmediato extra\u00f1a el hijo raro y gay.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>V\u00edctor Weinstock<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jugar a ser otros &nbsp; Reed Albee, padre adoptivo del dramaturgo estadunidenseEdward Franklin Albee III, era miembro de una familia deexitosos empresarios de vodevil. 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